En un reino de luz y brillo vivía un príncipe pequeño.
El príncipe tenía ojos como dos luceros y una capa azul.
El castillo era alto, muy alto, y decía: «toc-toc» cuando se abría la gran puerta.
Una mañana, el príncipe se despierta.
«Hop, hop», baja de la cama.
Escucha un sonido suave: «tin-tin, tin-tin».
Es una campanita mágica en el jardín.
El príncipe sale despacito.
El aire huele a flores.
Las flores hacen «mua, mua» con sus pétalos.
Las mariposas vuelan: «flap flap».
Todo brilla suave, como un abrazo.
En el jardín hay una fuente.
El agua dice «plin, plin, plin».
Dentro de la fuente hay una lucecita dorada.
La lucecita salta: «hop».
«Hola, príncipe», dice la luz.
«Soy una amiga mágica».
El príncipe sonríe.
«Jugamos», dice.
La lucecita gira: «fiup, fiup».
Pinta el cielo de rosa suave y azul claro.
El príncipe aplaude: «clap, clap».
Su corazón late contento.
Viene el rey.
Viene la reina.
«Qué alegría», dicen.
El príncipe toma sus manos.
La lucecita baila alrededor de los tres.
El sol se esconde despacio.
Todo está en calma.
El reino canta bajito: «mmm, mmm».
Porque en un corazón amable siempre vive la magia más bella.