María es una niña muy pequeña. Tiene dos años. Le gusta mucho la Navidad. Un día, en la escuela, la maestra dice: "Hoy vamos a decorar para Navidad".
María está muy emocionada. Su amiga Ana también. Las dos niñas saltan de alegría. "Vamos a poner luces", dice María. Ana dice: "Sí, luces de colores".
María encuentra una caja en un rincón de la clase. "Mira, Ana", dice María. "¡Una caja mágica!"
Abren la caja juntas. "¡Guau!", dice Ana. Dentro hay una bola de nieve muy bonita. María la sacude. De repente, la bola brilla y salen luces.
"¡Oh!", dice María. "Es mágico". Ana dice: "Vamos a mostrarla a la maestra".
Llevan la bola a la maestra. La maestra sonríe y dice: "Es una bola de Navidad muy especial". María y Ana están felices.
La maestra dice: "La bola nos ayuda a cantar villancicos". Todos en la clase cantan juntos. María canta fuerte. "La, la, la", dice.
Después de cantar, María y Ana cuelgan adornos con sus amigos. Hay estrellas, campanas y un árbol. "La Navidad es divertida", dice Ana.
María ve a su mamá cuando vuelve a casa. "Mamá, hoy fue muy especial", dice María. "Encontré una bola mágica".
La mamá sonríe y abraza a María. "Me alegra, cariño", dice la mamá. "La Navidad es tiempo de magia y amor".
María cierra los ojos y sueña con luces, canciones y la bola mágica. La Navidad es feliz para todos.
Y así María sueña con otra Navidad mágica.