En el corazón de África, bajo un gran árbol baobab, vivía Kofi. Kofi era un hombre bueno. Cada mañana, Kofi cantaba con los pájaros y bailaba con el viento suave. El sol dorado abrazaba su cara y él sonreía.
Un día, Kofi vio una pequeña rana verde cerca del río. La rana saltaba y saltaba, pero no podía cruzar el agua. Kofi se agachó y dijo: «Hola, ranita. ¿Quieres ayuda?» La rana movió sus patitas y dijo: «Sí, por favor». Kofi puso una hoja grande en el agua. La rana subió y flotó, feliz.
Kofi aplaudió y la rana saltó al otro lado. «¡Gracias, Kofi!», dijo la rana. Kofi sonrió y caminó despacio por la arena tibia. Encontró una mariposa con alas de muchos colores. La mariposa parecía cansada. Kofi la tomó en su dedo. «Ven, pequeña», dijo él. La llevó a una flor y la mariposa bebió de la flor.
El viento cantó, y Kofi escuchó. El baobab susurró una canción. Kofi cerró los ojos y respiró hondo. Su corazón estaba tranquilo.
Al caer la tarde, Kofi volvió a casa. El cielo era naranja y el aire suave.
Siempre es bueno ayudar a los amigos, porque juntos el día es más bonito.