En el pueblo junto al río vive un joven llamado Amadu. Amadu camina. Amadu canta. Su voz es como un tambor suave. La gente escucha. El sol sonríe.
Un día Amadu oye un sonido. "¡Tic tic!" dice un pájaro. "¡Ayuda!" dice la corriente. Amadu mira. Ve un pollito en la orilla. El pollito tiembla. Amadu va despacio. Amadu habla con calma. "Ven," dice Amadu. El pollito se acerca.
Amadu cruza la tierra roja. Pasa el baobab. Pasa la palma. El pueblo canta un poco. Los niños aplauden. Los mayores golpean un tambor. El ritmo es claro. Paso, paso, paso. Tic, tic, tic.
En el camino Amadu encuentra a la tortuga. La tortuga va lento. "Hola," dice la tortuga. "Hola," dice Amadu. La tortuga tiene hambre. Amadu comparte su pan. La tortuga sonríe. "Gracias," dice la tortuga. Amadu sigue. Lleva al pollito en la mano.
Luego Amadu ve a la zorrita. La zorrita juega. La zorrita quiere jugar con el pollito. Amadu dice: "No ahora. Tengo que cuidar." La zorrita entiende. Se va a jugar lejos.
El río canta. El río dice: "Sube la rama." Amadu toma una rama. Hace un nido suave con hojas. Pone el pollito en el nido. La madre pájaro llega volando. "Pío," dice la madre. La madre besa al pollito. Todo está bien.
El pueblo mira. Todo aplaude. El viejo griot canta una canción. La canción es corta. La canción habla de manos que ayudan. La luna se asoma. Brilla.
Amadu vuelve a su casa. La casa es pequeña. La casa es cálida. Amadu está feliz. Comió, durmió, soñó. En el sueño corre con los niños. Juega con la tortuga. Baila con la zorrita. El pollito pía en su sueño.
En el pueblo se dice siempre: ayuda hoy, ayuda mañana. Manos que dan hacen sol en la vida.
La bondad simple une a la gente.