Un hombre de rojo llega. Es un bombero. Lleva un casco brillante y un traje especial. "¡Hola, pequeño!", dice el bombero con una gran sonrisa. "Soy bombero. ¿Sabes lo que hago?"
El niño mira con ojos grandes. "No, ¿qué haces?", pregunta con curiosidad.
"Apago fuegos y ayudo a las personas. ¡Es muy divertido!", responde el bombero. "Cuando suena la alarma, ¡zaz! Salgo corriendo."
"¿Y tienes miedo?", pregunta el niño.
"Un poquito, pero el valor es importante. Siempre trabajo con mis amigos. ¡Es un gran equipo!", dice el bombero. "Nos cuidamos unos a otros."
"¿Cómo apagas el fuego?", pregunta el niño, emocionado.
"Con agua, mucha agua. ¡Y con una manguera larga!", responde el bombero, imitando el sonido del agua. "¡Chuuuu! El fuego se va."
El niño ríe. "¡Eso suena genial! ¿Qué más haces?"
"Rescatamos gatitos de los árboles, ayudamos en accidentes y enseñamos a los niños sobre seguridad", dice el bombero. "¡Es muy importante saber cómo estar a salvo!"
"¡Yo quiero ser bombero también!", dice el niño, saltando de alegría.
"¡Claro que sí! Puedes ser lo que quieras. Solo necesitas corazón y valor", responde el bombero. "Siempre ayuda a los demás."
El niño sonríe. "Gracias, bombero. ¡Eres muy valiente!"
El bombero le da una palmadita en la cabeza. "Recuerda, pequeño, ser bombero es ayudar, amar y ser un amigo."
El niño asiente, feliz de haber aprendido sobre los bomberos.