Luna es bombera. Es una mujer grande y amable. Esta noche, antes de dormir, visita la guardia. Tú vas con ella, de la mano.
En el camión rojo hay una campana suave. “¡Ding!”, hace. Luna sonríe. “Es mi aviso”, dice. Tú miras sus botas. Son negras y fuertes. “Para correr rápido”, dice.
Luna te enseña su casco. “Protege mi cabeza”, dice. Te deja tocarlo. Es liso. También te muestra su chaqueta con tiras que brillan. “Así me ven”, dice.
En la pared hay una manguera larga. “Sale agua”, dice Luna. Tú dices: “¡Agua!” y ella ríe bajito. “Sí, mucha agua”.
De pronto suena el aviso. “Ding”. Hay humo en una cocina, en una casa cerca. Luna sube al camión. Tú vas con ella, sentado y seguro. El camión hace “brrrum” y llega pronto.
Luna toca la puerta. “Hola, soy Luna”, dice. Dentro hay una olla con humo. Luna apaga el fuego. Abre la ventana. Luego usa la manguera pequeña. “Agua, poquito”, dice. El humo se va.
Una gata maúlla. Está arriba de una silla. Luna la baja con cuidado. “Miau”, dice la gata. Tú ríes.
Luna vuelve a la guardia. Te da una manta. “Ya está todo bien”, dice.
\nSer valiente es ayudar con calma y con cuidado.