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Pequeños aventureros 3/4 años Lectura 4 min.

El relevo de las linternas

Leo y Sam convierten su jardín y su casa en una aventura nocturna pasando una linterna en un relevo, aprendiendo a ayudarse, resolver pequeños problemas y aceptar a su peluche diferente, Gaby.

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Hay tres personajes: Leo, un niño de unos 4 años con pelo castaño corto, ojos marrones y camiseta azul y blanca, sostiene una pequeña linterna azul con la mano derecha y está a la izquierda; Sam, otro niño de unos 4 años con pelo rubio alborotado, camiseta verde y pantalón corto beige, en el centro con las manos listas para recibir la linterna y expresión sonriente; y Gaby, un peluche marrón claro con un gran ojo redondo y un ojo pequeño, sonrisa cosida, en una pequeña mochila roja sobre el hombro derecho de Sam. El lugar es un jardín al atardecer convertido en terreno de aventura: césped con flores, un gran árbol a la izquierda, pequeñas luciérnagas amarillas brillando, una mesa baja de madera al fondo y cojines dispersos como "islas". La escena muestra a los niños pasando la linterna antes de la noche; el haz azul ilumina sus rostros, hay sombras alargadas y luciérnagas alrededor, ambiente alegre con colores cálidos, contornos nítidos y expresiones de confianza y amistad. reportar un problema con esta imagen

Había una vez dos amigos que casi tenían cuatro años. Se llamaban Leo y Sam. Vivían en una casa con un jardín lleno de flores y un gran árbol. Cada tarde, el jardín se volvía un mundo nuevo.

Un día, mamá dijo: "Hoy haremos un relevo de luces antes de la cena". Leo y Sam miraron sus pequeñas linternas. Eran azules y verdes. Les brillaron los ojos. "¡Vamos a jugar a la aventura!", dijo Leo. "Sí", dijo Sam. "Yo corro. Tú pasas la luz".

Comenzó la misión. El primer tramo era la cocina. La cocina era ahora una cueva brillante. Leo sostuvo la linterna con cuidado. Caminó despacio. Pisó suave para no despertar a las cucharas cantoras. Sam lo esperaba en la puerta con las manos abiertas. "Aquí", dijo Sam. Leo entregó la luz. Toc, toc. El relevo siguió.

Luego vino el pasillo. El pasillo se convirtió en un río plateado. Tenía un tapete rojo que era un puente. Sam cruzó el puente con la linterna en alto. Leo contó: "Uno, dos, tres". Sam escuchó y cruzó. Al otro lado, la linterna fue pasada otra vez. "Bien hecho", dijo Leo. "Gracias", dijo Sam. Sonrieron.

En el salón, las almohadas eran islas suaves. Leo y Sam saltaron de una a otra. A veces una almohada se movía. A veces uno tropezaba. Se rieron y se ayudaron. "¿Quieres que te ayude?" preguntó Leo. "Sí", dijo Sam. Leo puso la mano. Sam la tomó. Juntos saltaron. La linterna brilló como una pequeña luna.

Cada relevo era una oportunidad. A veces la luz parpadeaba. Leo la tocaba con calma. Sam soplaba suavemente, como si la luz fuera una vela. Aprendieron a arreglar las pequeñas cosas. No se enojaron. Respiraron profundo. "Lo intentamos otra vez", dijo Sam. "Sí", dijo Leo. Fueron valientes y listos.

Mientras avanzaban, se encontraron con el peluche de Gaby. Gaby era distinta. Tenía un ojo grande y uno pequeño. Leo miró y dudó. "¿Qué hacemos?", preguntó. Sam abrazó a Gaby. "Es amiga", dijo. "La llevamos en el relevo". Leo sonrió. Aprendieron que ser diferente es bonito. Gaby saltó en la mochila y se unió a la misión.

El último tramo fue el jardín. El jardín brillaba con luciérnagas. Eran pequeñas estrellas. Leo y Sam corrieron entre las sombras suaves. Pasaron la linterna una última vez. "Relevo final", dijo Leo. Sus manos temblaron un poco. Sam las sostuvo. Juntos pusieron la luz sobre la mesa pequeña. La mesa se transformó en un castillo. Se sentaron a la vez.

Mamá llegó con la cena. "Veo que hubo un gran relevo", dijo con una sonrisa. Los niños contaron su aventura. Contaron cómo ayudaron, cómo arreglaron la luz, cómo cuidaron a Gaby. Mamá abrazó a los dos. "Estoy orgullosa", dijo.

Antes de dormir, Leo susurró: "Fue divertido". Sam bostezó y dijo: "Fue seguro". Se taparon con la manta que olía a lavanda. Las luces pequeñas seguían parpadeando. Soñaron con nuevos relevos. Se sintieron valientes, listos y queridos. Y así, la noche cerró la puerta de la casa. La aventura quedó en sus manos, suave y tranquila.

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Jardín
Lugar con plantas y flores fuera de la casa donde se puede jugar.
Linternas
Pequeños aparatos que dan luz cuando está oscuro.
Cueva
Espacio oscuro y cerrado que puede parecer una casa secreta.
Cucharas cantoras
Cucharas que imaginan que hacen sonido, como si cantaran.
Pasillo
Espacio largo dentro de la casa por donde se camina.
Puente
Parte para cruzar de un lado a otro, aquí sobre el tapete.
Almohadas
Cosas suaves en el sofá o cama para apoyar o saltar.
Peluche
Juguete blando que parece un animal para abrazar.
Mochila
Bolsa que se lleva en la espalda para guardar cosas.
Luciérnagas
Insectos que brillan por la noche como pequeñas luces.
Relevo
Acción de pasar algo (la luz) de una persona a otra.
Parpadeaba
La luz se encendía y apagaba un poco, como un guiño.
Lavanda
Planta que huele muy bien y calma, a veces en las mantas.
Soplaba
Mover aire con la boca para apagar o arrullar algo.
Tropezaba
Perder el equilibrio con el pie y casi caer.

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