En el mercado de Navidad, había luces brillantes y muchas risas. Dos amigas, Lila y Sofía, estaban muy emocionadas.
—¡Mira, Lila! —dijo Sofía—. ¡Un árbol enorme!
—¡Sí! —respondió Lila—. ¡Es muy bonito!
Las dos niñas comenzaron a saltar. Pero, de repente, Lila se dio cuenta de que Sofía no estaba a su lado.
—¡Sofía! —gritó Lila—. ¿Dónde estás?
Lila miró a su alrededor. Había muchas personas y muchas luces. Todo era muy colorido.
—¡Sofía! —llamó otra vez, un poco preocupada.
De pronto, un pequeño duende apareció. Tenía una sonrisa grande y un gorro rojo.
—Hola, Lila —dijo el duende—. ¿Buscas a tu amiga?
—¡Sí! —respondió Lila—. ¡Me perdí!
—No te preocupes —dijo el duende—. ¡Vamos a encontrarla!
Lila y el duende caminaron por el mercado. Pasaron por un puesto de galletas.
—¡Galletas! —exclamó Lila.
—Sí, pero primero encontramos a Sofía —dijo el duende.
Luego, escucharon una risa. Era Sofía, jugando con unos renos de peluche.
—¡Sofía! —gritó Lila, feliz.
—¡Lila! —respondió Sofía—. ¡Mira qué bonitos!
Las dos amigas se abrazaron.
—Gracias, duende —dijo Lila—. ¡Eres muy amable!
—¡Feliz Navidad! —dijo el duende y desapareció entre las luces.
Lila y Sofía continuaron su aventura en el mercado, riendo y disfrutando juntas. ¡Era un día mágico de Navidad!