Había un joven doctor que sonreía. Él trabaja en una clínica cálida. La clínica es como un abrazo. Los niños entran con sus padres. El doctor dice: "Hola, soy Luis". Todos se sienten tranquilos.
Primera escena. Llega Ana con dolor de garganta. El doctor mira su boca con luz. Él dice: "Abre, por favor". Ana abre. El doctor cuenta y cuida. Da agua y una sopa suave. Explica: "Descansa y toma agua". La mamá escucha y sonríe.
Segunda escena. Viene Tomás que tiene fiebre. El doctor pone el termómetro. Dice: "Caliente, vamos a bajar la fiebre". Pone una toalla fresca. Le toma el pulso con el estetoscopio. "Tu corazón late bien", dice. Tomás toca el estetoscopio y ríe.
Tercera escena. Una niña se raspó la rodilla. El doctor limpia con calma. Pone una tirita con cariño. "No duele más", dice. La niña baila con su mamá.
El doctor enseña cosas simples. Lava manos con agua y jabón. Come fruta y duerme temprano. Usa protector solar y abrigo cuando hace frío. Las familias practican junto a él. Juegan a lavarse las manos. Cantan una canción corta. Todo es claro y fácil.
Al final del día, el doctor cierra la puerta suave. Da un libro a un niño y una flor a una mamá. Todos se van con más calma. El joven doctor siempre cuida con cariño.
La salud es un cuidado pequeño que hacemos juntos cada día.