En Ciudad Brillo, las casas son altas y lisas. El cielo tiene nubes de luz. Vive un héroe: Capo Rayo. Es un hombre alto, con traje azul, capa corta y un casco con una estrella. Sus manos hacen chispas suaves. Él cuida la ciudad.
Una mañana, suena una alarma: “¡Pip pip!”. Un dron cartero gira sin parar. Las cajas de pan y jugo van a caer.
Capo Rayo salta. “¡Voy!”, dice. Corre por la calle. Sus botas hacen “tap tap”. Da un giro y lanza un lazo de luz. ¡Zas! Atrapa al dron. El dron tiembla.
“Tranquilo, amigo”, dice Capo Rayo. Toca el dron con su dedo. Sale una luz tibia. El dron se calma. “Bip… gracias”, responde.
Pero una caja ya cae. Capo Rayo abre su capa como un plato. ¡Plaf! La caja cae suave. Él ríe: “¡Mi capa es un súper mantel!”.
Luego mira el dron. Ve un cable suelto. Lo junta con un clic. “Listo”, dice.
El dron vuelve a volar recto. Las cajas llegan a la gente. Todos aplauden. Capo Rayo hace una reverencia.
Moral: Ser valiente es cuidar con calma y ayudar con una sonrisa.