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Cuento de superhéroes 3/4 años Lectura 8 min. (1)

Capitán ChispaNube y la batería estrella del reloj arcoíris

Capitán ChispaNube debe subir a la Torre del Reloj Arcoíris para restaurar la batería estrella, pero al encontrar una Nube Chicle Espacial frente al mecanismo tendrá que afrontar sus límites y buscar, junto a su ayudante Lúmi, una solución que combine valentía y cuidado.

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Un hombre, el Capitán ChispaNube, sonriente y concentrado, rostro redondo con ligera barba, casco azul cielo brillante, capa amarillo-anaranjada que reluce y traje azul oscuro con un gran botón rojo y dorado en el pecho; arrodillado en una plataforma luminosa, extiende la mano para pegar una gran "Pegatina Abrazo" brillante. Junto a él, en su hombro derecho, está Lúmi, un pequeño robot redondo blanco y plateado con ojos-linterna verdes que emite chispas amistosas y mira la escena con alegría. A la izquierda, Nara, ingeniera adulta, con casco amarillo, peto naranja y coleta castaña, está de pie al pie de la torre, cerca de una puerta metálica, aplaudiendo y señalando la batería estelar. Una Nube Chicle Espacial, grande y esponjosa, gris claro con reflejos rosados, ojos dulces y sonrisa, se desprende de una pequeña caja de cristal y flota justo sobre la batería para posarse sobre la pegatina. El lugar es la Torre del Reloj Arcoíris, una torre alta con bandas horizontales multicolores, ventanas en arco, plataformas flotantes translúcidas y cables luminosos, con pequeñas estrellas decorativas alrededor de la caja de cristal que contiene la batería. Momento cálido y luminoso: el héroe pega la pegatina brillante, la nube se posa, la batería estelar recupera su brillo y el gran cadrán del reloj marca un tic-tac alegre; ambiente suave, colores vivos y texturas tipo gommetta. reportar un problema con esta imagen

Parte 1: El héroe de la capa solar

En la Ciudad Brillolina, los edificios tenían ventanas que parecían caramelos. En el cielo, los drones-amiguitos dibujaban círculos de luz como si jugaran a la comba.

Allí vivía un superhéroe muy especial: Capitán ChispaNube. Era un hombre alto y amable, con una capa que brillaba como el sol al amanecer. Su casco era redondo, de color azul cielo, y tenía una visera transparente para ver bien. En su pecho llevaba un botón grande, rojo y dorado, que decía: “¡Carga de bondad!”

Capitán ChispaNube sonreía siempre. Y cuando corría, hacía “fiuu, fiuu”, como el viento.

Aquella mañana, él entrenaba en la Plaza Cohete, una plaza con suelo blandito y árboles con hojas de colores. Entrenaba porque quería probar sus límites. Quería ser más rápido, más atento y más responsable.

“Uno, dos, tres… salto suave”, decía.

Saltaba por encima de tres bancos. Luego por encima de cuatro. Luego por encima de cinco.

“¡Uy! Cinco es mucho”, se rió él, cayendo sentado en una colchoneta. “Pero mi trasero está bien. ¡Buen trabajo, trasero!”

Un robot pequeño, redondito, lo miraba desde un poste. Era Lúmi, su ayudante. Tenía ojos como dos linternitas.

“‘Bip bip'. Capitán, vas mejorando”, dijo Lúmi con voz alegre.

“Gracias, Lúmi. Hoy quiero probar el Modo Súper-Salto… pero con cuidado”, respondió el Capitán.

En ese momento, sonó una alarma suave, como una campanita. No era una alarma de miedo. Era una alarma de “necesitamos ayuda, por favor”.

Del cielo bajó un mensaje en una burbuja de luz: en la Torre del Reloj Arcoíris, el Gran Reloj se estaba quedando sin energía. Y si el reloj se paraba, las luces de la ciudad se pondrían flojitas y tristes.

Capitán ChispaNube levantó un dedo.

“Responsabilidad: ¡allá voy!”

“‘Bip bip'. Yo también”, dijo Lúmi, y se subió a su hombro.

El Capitán corrió por la calle, saludando.

“¡Hola, panadero!”

“¡Hola, Capitán!”

“¡Hola, gato!”

“¡Miau!” (Eso fue un “hola” de gato.)

La Torre del Reloj Arcoíris era muy alta, con franjas de color. En la puerta, una señora con casco de trabajo, la ingeniera Nara, movía las manos nerviosa.

“Capitán, el reloj está cansado. Su batería estrella está bajita”, explicó.

Capitán ChispaNube miró hacia arriba. Vio cables brillantes y un gran círculo con números que canturreaban “tic-tac, tic-tac” muy despacito.

“Tranquila, Nara. Vamos paso a paso”, dijo él.

Parte 2: ¡Prueba de límites en el cielo!

Para llegar a la batería estrella, el Capitán debía subir por unas plataformas flotantes. Eran como escalones de luz. Subían y bajaban despacito, como un ascensor juguetón.

“Lúmi, ¿lista mi energía?”, preguntó.

“‘Bip'. Energía bien. Pero… hoy quieres probar tu Modo Súper-Salto”, contestó Lúmi.

“Sí. Y lo haré con cabeza”, dijo el Capitán, tocándose el casco.

Subió a la primera plataforma. Luego a la segunda. Luego a la tercera. Todo iba bien.

Pero la cuarta plataforma estaba un poquito lejos.

Capitán ChispaNube respiró hondo.

“Ok, límite nuevo. Salto largo… pero suave”, se dijo.

Saltó. Su capa hizo “flap, flap” como una manta voladora. Casi, casi… y llegó. Sus botas tocaron la luz y no resbaló.

“¡Bien!” rió. “¡Mis botas son campeonas!”

Desde abajo, Nara aplaudió.

“¡Eso, Capitán!”

Lúmi hizo un sonido feliz. “‘Bip bip bip'.”

Subieron más. El aire olía a algodón dulce. Y arriba, la batería estrella parecía una estrella grande dentro de una cajita de cristal. Parpadeaba: “plin… plin…”, como si estuviera con sueño.

Pero había un problema: una nube pegajosa, de color gris clarito, la abrazaba. No era mala. Solo estaba confundida. Era una Nube Chicle Espacial, llegada de muy lejos, que se había pegado donde no debía.

La nube decía, con voz blandita:

“Yo… yo quería un abrazo.”

Capitán ChispaNube puso una mano en su pecho, cerca del botón.

“Hola, Nube Chicle. Aquí damos abrazos, sí. Pero la batería estrella necesita respirar para dar luz a todos.”

La nube hizo “pof”.

“¿A todos?”

“Sí. A los niños, a los abuelos, a los perros… y a los gatos que dicen ‘miau'”, explicó el Capitán.

“¡Miau!” dijo un gato desde una ventana, como si entendiera.

Capitán ChispaNube pensó rápido. Necesitaba humor y responsabilidad. Y también probar su límite: usar su poder sin pasarse.

Apretó su botón rojo y dorado.

“¡Carga de bondad… en Modo Cosquillas!”

De sus guantes salieron lucecitas tibias, como estrellitas que hacen “ji ji ji”. Las lucecitas no hacían daño. Solo daban cosquillas suaves.

La Nube Chicle comenzó a reír:

“¡Ja, ja! ¡Eso hace cosquillas!”

Y, riéndose, se aflojó un poquito. Se despegó un poquito.

“Muy bien”, dijo el Capitán. “Solo un poquito más.”

Pero el Capitán sintió que su energía bajaba. Era su límite. Si hacía demasiadas cosquillas, se quedaría cansado.

Lúmi lo miró.

“‘Bip'. Capitán, recuerda: pausa.

Capitán ChispaNube asintió.

“Gracias, Lúmi. Pausa de héroe.”

Respiró: uno… dos… tres.

Luego, en vez de más cosquillas, sacó de su cinturón una pegatina especial: una “Pegatina Abrazo”, suave y brillante. La pegó en una plataforma al lado de la batería.

“Señora Nube Chicle, aquí tienes un abrazo seguro. Puedes pegarte aquí. Mira, es tu lugar.”

La nube olió la pegatina.

“¿Puedo… abrazar esto?”

“Sí. Y así la batería estrella puede brillar para todos”, dijo el Capitán.

La Nube Chicle se movió despacito. Se despegó de la caja de cristal y se pegó a la Pegatina Abrazo.

“Ahhhh”, suspiró. “Qué cómodo.”

La batería estrella parpadeó fuerte: “¡PLIN! ¡PLIN!”

El reloj cantó alegre: “tic-tac, tic-tac, TIC-TAC”.

Parte 3: La ciudad brilla y el héroe descansa

Las luces de Brillolina se encendieron más. Los drones-amiguitos dibujaron un corazón en el cielo.

Nara sonrió.

“Capitán, lo lograste. Y sin asustar a nadie.”

Capitán ChispaNube se rió.

“Solo un poquito de cosquillas, un poquito de pausa y un abrazo bien puesto.”

La Nube Chicle, feliz, dijo:

“Gracias por enseñarme. Yo no sabía.”

“Todos aprendemos”, respondió el Capitán. “Eso también es ser valiente.”

Bajaron con cuidado por las plataformas. Ya en el suelo, la gente saludó.

“¡Capitán ChispaNube!”

“¡Eres rápido!”

“¡Eres amable!”

“¡Tu capa brilla!”

Capitán ChispaNube se inclinó como en un cómic, con pose heroica.

“Mi ciudad, mi equipo”, dijo. “Y mi trasero también ayudó hoy.”

Todos se rieron. Incluso Lúmi hizo: “‘Bip… ja'.”

Cuando el sol se escondió, las farolas de Brillolina brillaron suaves, como luciérnagas. Capitán ChispaNube volvió a la Plaza Cohete.

“Hoy probé mi límite”, le dijo a Lúmi. “Y aprendí algo: parar a tiempo también es un superpoder.”

“‘Bip'. Superpoder muy sabio”, respondió Lúmi.

Capitán ChispaNube se sentó en la colchoneta y miró el cielo tranquilo.

“Buenas noches, Ciudad Brillolina”, susurró.

Y la ciudad, contenta y segura, brilló… brilló… brilló.

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Drones-amiguitos
Pequeñas máquinas voladoras que parecen amigos y juegan en el cielo.
Visera
Parte del casco que cubre los ojos para ver mejor y protegerlos.
Responsabilidad:
Hacer lo que debes para ayudar y cuidar a otros con cuidado.
Ingeniera
Persona que arregla y cuida máquinas y cosas importantes de la ciudad.
Batería estrella
Caja que guarda energía para dar luz y hacer funcionar el reloj.
Plataformas flotantes
Escalones de luz que suben y bajan en el aire, como pasos suaves.
Cosquillas
Sensación que hace reír cuando alguien toca suave y divertido.
Pegatina
Etiqueta que se pega en algo para decorar o ayudar a sostener.
Parpadeó
Cuando una luz se enciende y apaga muy rápido, como un guiño.
Energía
Fuerza que tienen las cosas para moverse o dar luz y calor.
Pausa
Parar un momento para descansar y seguir con más cuidado después.
Confundida
Cuando no sabes bien qué hacer o dónde debes estar.

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