Capítulo 1: Preparativos para Papá
Era un día soleado en el parque. Tres amigos, Leo, Pablo y Sofía, estaban muy emocionados. ¡Era el Día del Padre! Leo tenía una idea brillante.
—¡Vamos a hacer algo especial para nuestros papás! —dijo Leo con una gran sonrisa.
Sofía, que siempre tenía un montón de ideas, saltó de alegría.
—¡Sí! ¡Podemos hacer un picnic! —gritó.
Pablo, que estaba en su silla de ruedas, sonrió y dijo:
—¡Y podemos traer galletas! A papá le encantan las galletas.
Los tres amigos empezaron a planear su sorpresa.
—Primero, necesitamos hacer las galletas. —dijo Sofía.
—Sí, pero necesitamos ayuda. —dijo Leo.
—¡Yo puedo ir a buscar a mamá! —ofreció Pablo.
Sofía y Leo asintieron.
—¡Vamos rápido! —dijo Leo mientras corrían a buscar a la mamá de Pablo.
Capítulo 2: La Cocina de las Galletas
Cuando la mamá de Pablo llegó, todos estaban listos para cocinar. En la cocina, había harina, azúcar y muchos ingredientes más.
—¡Mmm, huele delicioso! —dijo Sofía, mientras mezclaba la harina.
Leo estaba tratando de romper un huevo.
—¡Ups! —dijo Leo, y el huevo se rompió. ¡Huevos por todas partes!
—¡No te preocupes! —rió Sofía. —Las galletas siempre son divertidas de hacer.
Pablo, que estaba poniendo las chispas de chocolate, sonrió y dijo:
—¡Vamos a hacer las galletas más ricas del mundo!
Después de un rato de risas y un poco de desorden, las galletas estaban listas.
—¡Qué hermosas! —dijo la mamá de Pablo al ver las galletas en la bandeja.
—¡Son para papá! —gritaron los tres al unísono.
Capítulo 3: El Picnic Sorpresa
Con las galletas en una canasta, los tres amigos fueron al parque. Habían preparado una manta grande para sentarse.
—¡Mira, ahí viene papá! —gritó Pablo, señalando a su papá que se acercaba.
Los tres amigos se escondieron detrás de un árbol.
—¡Sorpresa! —gritaron cuando su papá llegó.
El papá sonrió y se sorprendió.
—¡Qué hermoso picnic! —dijo abrazando a Pablo. —¿Hicieron esto para mí?
—¡Sí, papá! —respondieron todos. —Hicimos galletas.
El papá tomó una galleta y la probó.
—¡Mmm, están deliciosas! —dijo con una sonrisa. —Gracias, mis pequeños chefs.
Todos se sentaron en la manta. Comieron galletas y compartieron risas.
—Papá, te queremos mucho. —dijo Leo.
—Y gracias por ser el mejor papá del mundo. —agregó Sofía.
Pablo miró a su papá y dijo:
—¡Eres nuestro héroe!
El papá sonrió y sintió mucho amor en su corazón.
—¡Gracias a ustedes! —dijo. —Hoy es un día muy especial porque estoy con mis tres mejores amigos.
Y así, todos disfrutaron de un hermoso día lleno de amor, risas y deliciosas galletas. ¡El mejor Día del Padre de todos!