Parte 1: Un plan brillante
Hoy es un día muy especial. Nico se despierta temprano. El sol apenas asoma por la ventana y la casa está muy tranquila. Nico se estira como un gato y sonríe. Hoy es el Día del Padre y quiere sorprender a su papá.
Nico piensa: “Quiero hacerle el mejor regalo del mundo a papá”. Mira a su alrededor. Ve sus colores, un poco de papel y pegamento. También ve sus juguetes y sus peluches. Todo parece ayudarle a tener una gran idea.
Pero antes de hacer su regalo, Nico quiere que la casa esté bonita para cuando papá despierte. “Voy a recoger mis juguetes”, dice en voz bajita, para no despertar a nadie. Empieza a guardar los coches en la caja azul, los bloques en la caja roja y los peluches en la cama. “Así papá no se caerá con mis cosas”, piensa Nico, y se ríe suavecito.
Nico limpia la mesa con una servilleta. “Quiero que todo esté reluciente para papá”. Mira su trabajo y se siente muy contento. La casa parece sonreír también.
Parte 2: El regalo especial
Ahora, Nico se sienta en la mesa con sus colores y papel. Piensa en lo que más le gusta de su papá. Coge un lápiz y dibuja a papá con una gran sonrisa, llevando a Nico sobre los hombros. Dibuja corazones grandes y pequeños alrededor.
Luego, pega trocitos de papel de colores. “Así parece un arcoíris”, susurra Nico feliz. Escribe, con ayuda de su mamá, “¡Feliz Día, papá! Te quiero mucho”.
De repente, escucha pasos. ¡Es papá! Nico corre a esconder su dibujo detrás de la espalda. Papá entra despacio, se estira y bosteza.
“¡Feliz Día del Padre, papá!” grita Nico, saltando de alegría.
Papá sonríe y se agacha para abrazarlo. “Gracias, campeón. ¿Tienes algo para mí?”
Nico saca su dibujo y se lo da. Papá lo mira y sus ojos brillan.
“¡Es precioso! ¿Lo has hecho tú solito?”
“Sí, y también recogí mis juguetes”, dice Nico orgulloso.
Papá lo levanta y gira con él en brazos. “Este es el mejor regalo del mundo”, dice riendo.
Parte 3: Un día lleno de amor
Después, desayunan juntos. Papá y Nico comen pan con mermelada. Se ríen cuando la mermelada se queda en la nariz de Nico. “¡Eres un payaso!” dice papá, dándole un beso en la frente.
Juegan, cantan canciones y bailan por la casa. Mamá también se une a la fiesta. Todos juntos, abrazados, sienten que hoy es un día lleno de cariño.
Antes de dormir, papá le lee un cuento a Nico. “Gracias por hacerme tan feliz hoy”, susurra papá.
Nico sonríe, acurrucado en los brazos de papá. “Te quiero hasta la luna y más allá”, dice despacito.
La casa está tranquila, llena de amor. Y Nico sueña con más días brillantes, con su papá y su familia.