Capítulo 1: Un niño en verano
Mateo es un niño pequeño. Mateo tiene cuatro años. Es verano. Hace sol y calor. Mateo está en casa con su mamá. Mateo no va a la escuela. Mateo tiene muchas ganas de jugar y hacer cosas nuevas.
—Mamá, ¿qué hacemos hoy? —pregunta Mateo.
—Hoy estamos en casa, Mateo —dice mamá con una sonrisa—. Podemos hacer cosas divertidas aquí.
Mateo mira por la ventana. Hay flores. Hay pájaros. Mateo escucha a las abejas. Mateo siente el verano.
—Yo quiero hacer algo especial —dice Mateo.
—¡Sí! El verano es muy especial —dice mamá—. Vamos a tener aventuras en casa. ¿Quieres pintar?
—¡Sí! —dice Mateo muy contento.
Mateo y mamá buscan papeles y colores. Mateo pinta un sol grande y amarillo. Después pinta el mar con muchos peces. Mateo se ríe.
—Mira mamá, ¡un pez azul!
—¡Qué bonito, Mateo! —dice mamá—. Es un pez feliz.
Mateo pinta más y más. Pinta una playa con castillos de arena. Pinta palmeras y caracoles.
—Me gusta pintar, mamá. Es como ir a la playa —dice Mateo.
—Sí, Mateo. ¡Podemos viajar con la imaginación! —dice mamá.
Mateo sonríe. Se siente feliz con mamá. Pinta y canta canciones del verano.
Capítulo 2: Experimentos de verano
Al día siguiente, hace mucho calor. Mateo desayuna con mamá. Bebe leche fría. Come pan con mermelada.
—Hoy hace mucho calor, mamá —dice Mateo.
—Sí, Mateo. Es un día perfecto para un experimento —dice mamá.
—¿Un experimento? —pregunta Mateo con los ojos grandes.
—Sí —dice mamá—. Vamos a hacer hielo de colores.
Mateo se pone muy contento. Mamá trae agua y colorante para comida. Mateo ayuda a mezclar agua azul, agua roja y agua amarilla. Después, mamá pone el agua en una bandeja para hacer cubitos de hielo.
—Ahora, Mateo, ponemos la bandeja en el congelador —dice mamá.
—¿Y después, mamá?
—Esperamos. El agua se pone dura y fría. Se hace hielo.
Mateo espera. Mira el reloj. Juega con sus coches. Después de un rato, mamá abre el congelador.
—¡Mateo, mira! —dice mamá.
Mateo ve los cubitos de hielo. Son de muchos colores: azul, rojo, amarillo. Mateo los toca. Son fríos y resbalan en sus manos.
—¡Qué divertido, mamá! —dice Mateo—. El hielo es como magia.
—Sí, Mateo. Aprendemos jugando —dice mamá.
Mateo juega con los cubitos. Hace filas. Hace torres. Mira cómo se derriten y hacen agua de colores.
—¡El verano es divertido en casa, mamá! —dice Mateo.
—Sí, Mateo. Podemos aprender y jugar todos los días —dice mamá.
Capítulo 3: Un día especial
Un día, Mateo se despierta y escucha el canto de los pájaros. El sol entra por la ventana. Mateo sonríe.
—¡Mamá! Hoy quiero hacer algo especial otra vez.
—¿Qué te gustaría hacer, Mateo? —pregunta mamá.
—Quiero un picnic en el jardín.
—¡Buena idea, Mateo! —dice mamá.
Mamá y Mateo preparan un mantel, pan, fruta y jugo. Salen al jardín. Se sientan bajo un árbol. Mateo come uvas. Mira las nubes en el cielo. Mamá le cuenta historias de cuando era niña.
—El verano es bonito, mamá —dice Mateo.
—Sí, Mateo. El verano es para estar juntos, aprender, jugar y soñar —dice mamá.
Mateo abraza a su mamá. Siente el viento suave. Mira los colores del verano.
—Gracias, mamá, por jugar conmigo todos los días.
—Gracias a ti, Mateo, por tener tanta imaginación —dice mamá.
Mateo sonríe. Sabe que el verano puede ser especial en casa, con mamá, con juegos, con pinturas, con experimentos y con amor.
El verano sigue. Mateo cada día inventa una aventura. Juega, explora, aprende. Mateo es un niño feliz.