El comienzo del verano
En un bosque lleno de árboles altos y hojas verdes, vivía un pequeño conejo llamado Tito. Tito estaba muy emocionado porque era el primer día de las vacaciones de verano. Saltando de alegría, Tito corrió a buscar a su mejor amiga, Lila la ardilla.
"Lila, Lila, ¡las vacaciones han comenzado!" gritó Tito mientras llegaba al árbol de Lila.
"¡Sí, Tito! Estoy muy emocionada", respondió Lila desde lo alto de su árbol. "¿A dónde vamos hoy?"
"Vamos al río a jugar. ¡Será muy divertido, Lila!" Tito movía sus orejas de un lado a otro con entusiasmo.
"¡Vamos entonces!" dijo Lila, bajando rápidamente del árbol.
Juntos, Tito y Lila se dirigieron al río, donde el sol brillaba y el agua corría alegremente.
Juegos en el río
Al llegar al río, Tito y Lila vieron a su amiga Pía, la patita, chapoteando en el agua.
"¡Hola, Pía!" saludaron Tito y Lila.
"¡Hola, amigos! El agua está muy fresquita. ¿Quieren jugar conmigo?" preguntó Pía, salpicando un poco de agua.
"¡Sí, sí!" dijeron Tito y Lila al unísono.
Los tres amigos jugaron a hacer carreras de hojas en el agua. Tito, Lila y Pía soplaban las hojas y veían cuál llegaba primero al otro lado.
"¡Mira cómo se mueve mi hoja!" exclamó Tito, mientras su hoja avanzaba rápidamente.
"¡La mía también va rápido!" dijo Lila, riendo.
Pía agitaba sus alitas, contenta de estar con sus amigos.
Después de jugar, los amigos se sentaron en la orilla del río, mirando el cielo azul.
"Me encanta el verano", dijo Pía, "podemos jugar todo el día."
"Y aprender cosas nuevas", agregó Lila. "Hoy aprendimos que las hojas flotan en el agua."
"Y que juntos nos divertimos más", añadió Tito, sonriendo.
Hora de regresar
Cuando el sol comenzó a esconderse detrás de las montañas, Tito, Lila y Pía decidieron regresar a casa.
"Hoy fue un día muy divertido", dijo Tito, mientras caminaban por el bosque.
"Sí, me alegra que estemos juntos este verano", comentó Lila.
"Será un verano lleno de aventuras", aseguró Pía, dando pequeños saltitos.
Llegaron al árbol de Lila, donde ella se despidió de sus amigos. "¡Hasta mañana, Tito, Pía! Mañana podemos ir al claro a recoger flores."
"¡Sí, Lila! ¡Hasta mañana!" respondió Tito, moviendo sus orejas.
"Buenas noches, amigos", dijo Pía antes de volar hacia su nido.
Tito continuó su camino a casa, sintiéndose feliz y agradecido por un día lleno de juegos y risas. Antes de dormir, pensó en todas las aventuras que viviría durante las vacaciones de verano con sus amigos y se quedó dormido con una sonrisa en su carita peluda.