El pequeño zorro Rojo se despierta en su cama de hojas y bosteza. ¡Hoy tiene mucha energía! Sale corriendo de su cueva y ve a su amiga Coneja saltando en círculos.
«¡Hola, Coneja!», dice Rojo. Coneja da un saltito y ríe. «¡Vamos a jugar!», responde. Corren juntos por el campo y llegan al lago. Allí, la rana Verde los espera nadando en una hoja grande.
«¡Venid aquí!», dice la rana. Rojo mira el agua y prueba con una patita. ¡Está fresquita! Sin miedo, Rojo salta y ¡plaf! Cae al agua, salpicando a Verde y a Coneja. Todos ríen, ¡qué divertido!
De pronto, Rojo ve una mariposa amarilla. «¡Vamos a seguirla!», dice. Corren y saltan detrás de la mariposa. La mariposa vuela arriba y abajo. Rojo se tropieza con una piedra y rueda, rueda, rueda... ¡y cae encima de Coneja!
«¡Ay, qué suave!», dice Coneja riendo. Verde se une y los tres ruedan juntos muy despacio. Quedan amontonados en el suelo, riendo fuerte. De repente, escuchan un ruido: ¡crac! Es una piña que cae de un pino. Rojo la mira y dice: «¡Es la piña saltarina!»
Los tres animales bailan alrededor de la piña, levantando sus patitas. Rojo mueve su cola, Verde salta y Coneja da vueltas. El sol brilla y todos ríen mucho.
Al final del día, Rojo dice: «Fue un día muy tonto y feliz.» Todos se abrazan.
Jugar juntos siempre hace que el día sea más bonito.