Capítulo 1: Un superhéroe en zapatillas
En lo alto de un edificio muy, muy alto, donde las nubes parecen algodón de azúcar, vive el superhéroe más divertido de la ciudad: ¡SuperAplausos! Su traje es azul con rayas rojas y lleva siempre unas zapatillas verdes porque dice que así corre más rápido. Pero lo que realmente le hace especial es su súper poder: aplaudir tan fuerte y tan alegre que todos los demás superhéroes se sienten animados a hacer cosas buenas.
Una mañana, SuperAplausos estaba regando sus plantas en el techo-jardín de su edificio. Cantaba una canción de riego cuando, de repente, escuchó un ruido extraño: “¡BOING! ¡BOING!”
—¿Eso es un canguro en mi techo o alguien necesita ayuda? —se preguntó mientras dejaba la regadera.
De entre los arbustos de tomates saltó SúperBotas, el héroe saltarín con botas de resortes. Llevaba la capa toda torcida, como si se hubiera peleado con el viento.
—¡Ayuda, SuperAplausos! ¡Me he quedado atrapado entre las macetas! —gritó SúperBotas, intentando saltar pero solo conseguía lanzar tierra a todas partes.
SuperAplausos empezó a aplaudir con todas sus fuerzas. Sus aplausos sonaban como fuegos artificiales de alegría.
—¡Bravo, SúperBotas! ¡Tú puedes! ¡Salta con el corazón, no con las botas!
SúperBotas, motivado por los aplausos, dio un brinco tan alto que aterrizó en la piscina de patitos de goma de SuperAplausos. SPLASH.
Ambos comenzaron a reírse y a salpicar agua por todo el techo-jardín.
Capítulo 2: Un lío vegetal
De repente, desde el otro lado del techo, apareció Doña Brisa, la heroína que controla el viento. Iba corriendo detrás de un sombrero que volaba sin control.
—¡Ese es mi sombrero de superhéroe! —gritó mientras corría de un lado a otro. El sombrero volaba cada vez más alto y parecía que iba a escapar del techo-jardín.
SuperAplausos, viendo la escena, comenzó a aplaudir otra vez. Sus aplausos hacían “¡PLAS, PLAS, PLAS!” y sonaban tan fuerte que hasta las plantas se movían bailando.
—¡Doña Brisa! ¡Eres la mejor atrapando cosas al vuelo! ¡Tú puedes! ¡Un poquito a la derecha!
Doña Brisa sonrió y, girando sobre sus pies, hizo un pequeño remolino de aire que bajó el sombrero lentamente, justo encima de SúperBotas, ¡POF!
SúperBotas atrapó el sombrero con la cabeza.
—¡Mira! ¡Ahora soy SúperSombrero! —exclamó, y todos se rieron aún más.
Capítulo 3: El gran resbalón
Mientras todos celebraban, SúperBotas quiso impresionar a sus amigos con un salto especial. Se preparó, flexionó las rodillas y saltó tan alto que casi tocó una nube. Pero al caer, resbaló sobre un pepino que había dejado SuperAplausos en el camino.
—¡WOOOAH! —gritó SúperBotas, patinando sobre el pepino y casi cayendo.
Doña Brisa reaccionó rápido y sopló para detenerlo. Pero el viento lo empujó directo hacia una montaña de cojines de flores. ¡POM!
SuperAplausos aplaudió de nuevo, esta vez tan fuerte que todos los cojines salieron volando. SúperBotas aterrizó suavemente, riendo a carcajadas.
—¡Qué aterrizaje más blandito! —dijo, mientras todos aplaudían.
Capítulo 4: La gran vuelta de SuperAplausos
Con todo tan divertido, SuperAplausos tuvo una idea: hacer una vuelta de pista alegre en el techo-jardín. Invitó a todos los superhéroes del barrio. Vinieron SuperRápido, que corría tan rápido que parecía que bailaba; SúperSonrisa, que hacía las muecas más graciosas; y hasta el perro-chihuahua con capa, SuperGuau.
Dieron vueltas y vueltas al techo con música y risas. Cada vez que alguien hacía algo divertido, SuperAplausos aplaudía y todos se sentían súper héroes, aunque a veces se tropezaran o se pusiera una maceta en la cabeza.
Al terminar la vuelta, todos se sentaron juntos a comer pastel de zanahoria en el césped. SuperAplausos levantó una tacita de jugo.
—¡Un aplauso para todos! —dijo, y todos aplaudieron, se abrazaron y supieron que, juntos, podían resolver cualquier lío. Porque ser un héroe es ayudar, animar y reír… ¡aunque te caigas en una piscina de patitos!
Y así, en el techo-jardín más divertido de la ciudad, las aventuras improvisadas se convirtieron en los momentos más felices, con muchos aplausos y ni un solo enfado.