La gran aventura de Sofía en el campo de fútbol
Sofía se despierta temprano, muy contenta. Hoy es un día especial. Abre la ventana y el sol la saluda. Sofía sonríe fuerte. Ella quiere ser futbolista y hoy va a jugar su primer partido con su equipo.
En la cocina, mamá le da un vaso de leche. Sofía bebe y mastica una tostada con mermelada. "¿Lista para tu partido, campeona?", pregunta mamá. Sofía asiente y corre a buscar su mochila.
En la mochila lleva zapatos de fútbol, calcetines largos y su chasuble favorito, ese chaleco de color naranja que le ayuda a saber en qué equipo juega. Mamá la ayuda a ponérselo. Sofía se ve en el espejo y dice fuerte: "¡Estoy lista!"
Papá llega y le da un abrazo. "Recuerda, Sofía", dice papá, "jugar al fútbol es ayudar a los amigos, compartir y disfrutar." Sofía sonríe. Jugar es divertido, piensa ella.
El partido divertido
En el campo de fútbol todo es grande y verde. El sol brilla y el aire huele a césped. Sofía ve a sus amigas y corre hacia ellas. Todas llevan chasubles. Algunas son naranjas, otras son azules.
El entrenador, que se llama Paco, es muy amable. "Hoy vamos a aprender juntos", dice Paco. "¿Quién quiere ser la capitana?" Todas miran a Sofía. Sofía da un saltito. "¡Yo!", dice. Paco sonríe y le da la cinta de capitana.
El partido comienza. Sofía corre, pasa la pelota y sonríe mucho. A veces se cae, pero siempre se levanta rápido. Sus amigas la ayudan y ella ayuda a sus amigas. Cuando alguien marca un gol, todas aplauden. Nadie se enfada si no mete gol.
De repente, la pelota sale del campo. Sofía corre rápido y la recoge. "¡Aquí está la pelota!", grita Sofía. Todos la miran y aplauden. El entrenador le dice: "Muy bien, Sofía, eres una jugadora responsable. Siempre ayudas y cuidas la pelota."
Sofía se siente feliz. Jugar al fútbol es correr, reír, ayudar y esperar turno. Si alguien se cansa, se sienta un ratito en el banco y toma agua. Pero nadie se queda solo. El banco nunca está triste, porque todos vuelven al juego pronto, alegres.
El final alegre
El partido termina. Sofía y sus amigas se sientan en el césped, cansadas pero muy felices. El entrenador les da la mano y dice: "Hoy todas jugaron muy bien. Aprendimos a pasar la pelota, a esperar y a cuidar a nuestras amigas."
Sofía se quita el chasuble despacito. Mira a sus amigas, que también se lo quitan. Juntas doblan los chasubles y los ponen sobre el banco, que ahora está vacío y tranquilo. Sofía acaricia el banco y le dice: "Gracias por cuidarnos cuando descansamos."
El sol baja y pinta el campo de naranja suave. Mamá y papá abrazan a Sofía. "¡Estamos orgullosos de ti!", dicen. Sofía sonríe, cansada y feliz. Sabe que ser futbolista no solo es correr o marcar goles. Es cuidar a los amigos, ayudar y disfrutar siempre, gane quien gane.
Sofía mira el banco vacío y siente paz. Mañana jugará otra vez, con su chasuble naranja y una gran sonrisa. Ahora es hora de dormir, soñar y descansar, como hacen los grandes futbolistas.