Parte 1
La señora Luna es exploradora.
Ella trabaja en una nave brillante.
La nave se llama Lirio.
Lirio tiene ventanas redondas.
Lirio tiene luces suaves.
Lirio canta con un zumbido tranquilo.
La señora Luna prepara mapas.
Ella desenrolla un mapa nuevo.
El mapa está en blanco en un gran rincón.
"Hoy vamos a escuchar el espacio", dice ella.
Ella coloca su casco suave.
Su casco se ajusta sin apuro.
La misión es clara.
Hay una zona sin mapas.
La zona tiene estrellas azules.
La zona tiene cometas que parecen perlas.
La señora Luna va a cartografiarla.
Cartografiar es dibujar lo que ve.
Ella dibuja con cuidado.
En Lirio trabajan amigos.
Hay un robot pequeño llamado Pico.
Pico tiene una voz dulce.
"¿Listos?" pregunta Pico.
"Listos", responde la señora Luna.
La nave se enciende y despega.
La Tierra se queda como un punto azul.
Parte 2
La señora Luna mira por la ventana.
Ve nubes de polvo de estrellas.
Ve luces que cambian de color.
Ella toma notas.
Ella escribe palabras cortas.
Ella dibuja formas como gotas y hojas.
Pico escucha.
"Escucho un sonido suave", dice Pico.
La señora Luna escucha también.
Ella inclina la oreja del casco.
Escuchar es importante en el espacio.
Escuchar ayuda a entender.
La nave pasa cerca de una luna pequeña.
La luna pequeña brilla en tonos verdes.
Hay plantas que cantan con viento lento.
La señora Luna baja en su bote.
Su traje es cálido.
Ella saluda con la mano.
"Hola, luna pequeña", dice ella.
La luna pequeña responde con un brillo.
No habla con palabras.
Habla con luz.
La señora Luna observa y escucha.
Ella dibuja la forma de la luz.
Ella pregunta: "¿Puedo escuchar tu canción?"
La luna envía un pulso suave.
Es una melodía gentil.
La señora Luna se sienta y escucha.
Pico toma muestras de luz con su sensor.
Más adelante, encuentran un campo de rocas que flotan.
Las rocas tienen colores como frutas.
Algunas rocas ríen cuando se tocan.
La señora Luna sonríe.
"Vamos a mapear este jardín de rocas", dice.
Ella mide con su regla luminosa.
Ella marca en el mapa.
A veces la señal se vuelve tenue.
A veces el mapa muestra un espacio vacío.
La señora Luna respira hondo.
Ella dice: "Escuchemos mejor."
Pico silba y ajusta las antenas.
La señora Luna y Pico esperan.
Escuchan.
Escuchan pequeños clics.
Escuchan un murmullo amable.
Las rocas cuentan su camino con chasquidos.
La señora Luna anota cada chasquido.
"Gracias por hablar", dice ella.
La roca responde con un pequeño brillo.
La señora Luna aprende el ritmo.
Ella dibuja una línea curva.
El mapa se llena de líneas suaves.
Poco a poco, la zona desconocida se vuelve conocida.
Parte 3
Al final del día de mapas, hay una luna grande.
La Luna Grande espera con paz.
Ella ofrece un lugar para descansar.
La señora Luna y Pico entran en un puerto.
El puerto tiene cojines suaves.
La luz es tibia y dorada.
La señora Luna guarda sus notas.
Ella mira el mapa completo.
El mapa ahora tiene colores y ríos de luz.
Ella sonríe.
"Buen trabajo", dice Pico.
Una voz del Centro les habla por radio.
"Buen trabajo, señora Luna", dicen.
"Usted escuchó y dibujó bien."
La señora Luna se siente contenta.
Ella piensa en las lunas que escuchó.
Ella piensa en las rocas que rieron.
En la ceremonia del puerto, hay amigos.
Los amigos traen flores de luz.
Pico sostiene una cajita pequeña.
Dentro hay una medalla brillante.
La medalla tiene una estrella y una oreja dibujada.
La oreja recuerda que escuchar es valioso.
La señora Luna recibe la medalla.
"Por escuchar y hacer mapas", dice uno.
Ella pone la medalla en su chaqueta.
La medalla pesa como un abrazo.
"Escuchar nos hace amigos", dice la señora Luna.
"Escuchar nos hace valientes", añade Pico.
Todos aplauden con palmas suaves.
Esa noche, la señora Luna mira el mapa.
Ella repasa con el dedo las líneas.
Cada línea tiene una historia.
Cada punto tiene un sonido.
Ella piensa en la luz que cantó.
Ella piensa en el río de rocas.
Antes de dormir, la señora Luna dice:
"Gracias, espacio."
Pico susurra: "Gracias, señora Luna."
La nave Lirio tararea una canción de cuna.
La luz baja.
La medalla brilla en la oscuridad como una luna pequeña.
La señora Luna cierra los ojos.
Ella sueña con mapas suaves.
En sus sueños, las estrellas le cuentan historias.
Al despertar será otro día de escucha.
Habrá más lugares por dibujar.
Y así la señora Luna siguió.
Ella escuchó.
Ella dibujó.
Ella cuidó.
Y cada vez que alguien necesitaba ser oído, ella escuchaba.
La medalla recordaba la importancia de escuchar.
Todo en el espacio quedó un poco más cerca.
Todo en el corazón quedó un poco más tranquilo.