En el futuro, el mundo es muy diferente. Las casas vuelan y los coches flotan en el aire. Los niños y las niñas pueden viajar en cohetes a la luna para jugar y regresar a casa para cenar. Los robots ayudan a las personas a limpiar, cocinar y plantar flores. Los árboles tienen luces de colores y los perros brincan en jardines que flotan en el cielo. Todo es brillante, suave y muy seguro. En este mundo, la gente sueña con conocer otros planetas y hacer nuevos amigos en el espacio.
Marina es una exploradora espacial. Lleva un traje plateado muy bonito y siempre sonríe. Ella viaja en su nave, la Estrella Azul, buscando planetas nuevos donde las personas puedan vivir. Marina es muy valiente y le gusta ayudar a los demás.
Un día, Marina tiene una nueva misión. Ella habla con su amigo el robot Max, que es redondo y amarillo como un sol pequeño.
—Max, ¿estás listo para la aventura? —pregunta Marina.
—¡Sí, Marina! Vamos a encontrar un planeta bonito para hacer una nueva casa —contesta Max con su voz alegre.
Marina y Max se suben a la Estrella Azul. El cohete despega, deja una nube brillante y sale volando, muy alto, más allá de las estrellas. Marina mira por la ventana y ve planetas de muchos colores: algunos son rojos, otros verdes o azules como el mar.
Después de mucho viajar, llegan a un planeta muy bonito. Es grande y tiene árboles violetas y lagos que brillan como diamantes.
Marina sale de la nave con Max. El aire es fresco y huele a vainilla. Caminan despacio, mirando todo con cuidado.
—Aquí podemos construir una colonia, Max. Todos estarán seguros y felices —dice Marina con ternura.
Max ayuda a Marina a poner las primeras casas. Las casas son suaves, con techos redondos y puertas de colores. Los dos trabajan juntos, ayudan a los niños a plantar flores y a los abuelos a encontrar buenas vistas del cielo.
Algunas veces llueve polvo de estrellas. Marina y Max recogen el polvo y lo usan para encender las luces de la colonia.
—Gracias, Max, trabajar contigo es muy divertido —dice Marina.
—Yo también soy feliz contigo, Marina —responde Max.
Cada día, Marina saluda a todos y les cuenta historias de las galaxias lejanas. Enseña a los niños a cuidar el planeta, a compartir, y a ser curiosos.
La colonia crece despacio y todos viven en armonía. Por la noche, Marina mira las estrellas desde su ventana y sueña con nuevas aventuras, pero también se siente feliz y tranquila, porque sabe que juntos, pueden lograrlo todo.