Pablo se pone su casco. Está listo. Su nave es pequeña y blanca. Pablo dice: «Vamos, nave». La nave hace «bip bip». Pablo sonríe. Mira por la ventana. Todo es azul y grande.
La nave sube despacio. Pablo ve nubes. Ve la luna. Saluda con la mano: «Hola, luna». La nave sigue. Todo es oscuro, pero Pablo ve muchas estrellas. Son como puntitos de luz. Pablo se siente bien. La nave suena suave.
Pablo toca botones. Uno es rojo, otro azul. Dice: «Vamos despacio». La nave va despacio. Pablo ve un planeta verde. «¡Mira, un planeta!», dice Pablo. El planeta es redondo y bonito.
La nave baja despacio. Pablo abre la puerta. Sale de la nave. Toca el suelo. Es suave y frío. Pablo ríe. Ve una piedra pequeña. La toca. Dice: «Hola, piedra». La piedra no responde, pero Pablo sonríe.
Pablo come una galleta. Mira el cielo. Todo es tranquilo. En la nave, Pablo pone su osito al lado. «No estás solo», dice Pablo. Pablo entra en la nave y vuelve a casa. Todo está bien.
Siempre es bueno explorar, pero volver a casa es lo mejor.