Luna es una mujer joven. Ella pilota una nave pequeña. La nave se llama Pipa. Pipa es redonda y blanca. Dentro hay luces suaves y un asiento grande.
Hoy Luna viaja al espacio. En la ventana se ve la Tierra, azul y tranquila. Luna mira un panel con botones. Los botones son grandes, como caramelos.
«Casco puesto», dice Luna. Se pone el casco. «Cinturón», dice. Se ata.
Pipa habla con voz dulce: «Lista». Luna sonríe. «Vamos, Pipa».
Luna toca un botón verde. La nave tiembla un poco, como un tambor lento. Luego sube, suave. Afuera hay estrellas, muchas, como puntitos.
Luna abre una caja. Hay una taza, una galleta y una planta pequeña. La planta va en un vaso con agua. «Hola, plantita», dice Luna. «Tú también viajas».
Pipa muestra un mapa con una luna chiquita. Es una luna de un planeta lejano. Luna quiere ver su anillo de hielo.
«Paso uno: aire», dice Luna. Mira una luz azul. «Aire bien».
«Paso dos: agua», dice. Mira otra luz. «Agua bien».
«Paso tres: calor», dice. «Calor bien».
De pronto suena un bip, bip. Luna se queda quieta. Pipa dice: «Polvo en la ventana». Luna ríe un poco. «Solo polvo».
Luna cierra una tapa. Toca un botón amarillo. Un soplo de aire limpia la ventana. El bip para.
«Gracias», dice Luna.
«De nada», responde Pipa.
Siguen. Ven un planeta naranja. Ven una nube muy grande. Luna apunta una cámara. «Foto», dice. Click.
Llegan cerca del anillo de hielo. Brilla, blanco y azul. Luna baja la nave despacio. «Muy despacio», dice. Pipa hace un zumbido suave. La nave flota, como una hoja.
Luna pega una pegatina en el panel: una estrella feliz. «Buen trabajo», dice. Ella bebe un sorbo. Da una miga de galleta a la plantita, como juego.
Luego vuelven a casa. La Tierra crece en la ventana. Todo está en calma.
Aprendemos que con calma, cuidado y ayuda, podemos ir muy lejos.