En el cielo, había una nave espacial. Dentro, estaba Juan, un hombre amable. Un día, Juan dijo: «Vamos a ver las estrellas». La nave voló suave, como un pájaro en el aire. Juan miró por la ventana y vio una estrella brillante. «¡Qué bonita!», dijo él.
La nave siguió viajando. En el espacio, todo era grande y tranquilo. Juan veía planetas de muchos colores. Había uno rojo, otro azul y otro amarillo. Juan sonrió y dijo: «Parece un arcoíris en el cielo».
La nave comenzó a girar un poco. Juan apretó un botón. «Todo está bien», dijo él con calma. La nave se movió derecha otra vez. Juan se rió y dijo: «¡Qué divertido!».
En el espacio, Juan encontró una luna. Era blanca y redonda. Juan saludó: «Hola, luna». La luna parecía sonreír. Juan se sintió feliz.
La nave regresó a casa. Juan llegó sano y salvo. Dijo: «El espacio es grande y bonito». Juan estaba contento de estar en casa.
Al final del día, Juan pensó: «El espacio es un lugar especial, pero el mejor lugar es donde está el corazón».