El señor Mateo vive en una nave clara.
Hoy viaja por el cielo grande y azul oscuro.
Revisa su casco, su agua, su comida simple.
Aprieta el botón azul y la luz saluda verde.
La nave zumba suave y vibra muy poquito.
Mateo marca el rumbo con una rueda gris.
Sigue un mapa con puntos blancos y rojos.
Él habla bajito con la compu de la nave.
"Todo va bien", dice la compu con voz suave.
"Gracias, amiga", responde Mateo y sonríe contento hoy.
Un tornillo se mueve y hace tic muy leve.
Mateo escucha, respira, y busca su caja de herramientas.
Saca cinta gris y pega el tornillo con calma.
La nave está firme otra vez, sin problema ahora.
Él mira afuera y ve polvo que brilla.
Luego apunta la nave hacia una luna cercana.
La luna se ve redonda y muy brillante.
Él baja velocidad y cuenta tres, dos, uno.
Aterriza suave y la nave descansa feliz aquí.
Mateo abre la puerta y siente frío en su traje.
Toca el suelo gris y deja una huella.
Planta una luz pequeña para ver el camino.
Mira rocas lisas y algún cristal muy claro.
Vuelve a la nave y se prepara para dormir.
Se tapa con una manta y apaga la luz.
Mateo cierra los ojos y sueña con amigos.
Mañana sigue el viaje con calma y alegría.
Cada paso pequeño cuida el viaje y alegra el corazón.