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Cuento de extraterrestre 5/6 años Lectura 6 min.

Luno y la nave de las estrellas

El conejo Luno encuentra una nave extraterrestre dañada y, junto a sus amigos del bosque, enfrenta retos y aventuras para ayudar al visitante y aprender sobre la amistad entre mundos.

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El personaje principal es Luno, un pequeño conejo blanco de grandes orejas y ojos brillantes, que sonríe mientras toca la pata luminosa dejada por el extraterrestre y mira la pequeña nave; el extraterrestre, criatura redonda y tímida de piel color menta con antenas luminosas, está sentado junto a la puerta abierta de la nave agitando sus antenas; una tortuga lenta y tranquila con caparazón brillante y un pequeño faro empuja una cuña bajo la nave a la izquierda de Luno; una ardilla vivaz de pelaje rojizo, con una caja de herramientas, atornilla un panel desde una piedra frente a la nave; un búho sabio y atento, de plumas grises, señala una carta posado en una rama baja a la derecha; el lugar es una colina de hierba azul bajo un cielo nocturno acuarelado con luciérnagas amarillas, piedras violetas y flores, y la escena muestra la nave reparada y lista para despegar suavemente, rodeada de amigos sonrientes en una atmósfera tierna y luminosa con colores pastel y texturas de acuarela. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1

El conejo Luno vivía en una colina de hierba azul, al borde de un bosque que olía a menta y estrellas. Cada noche salía a mirar el cielo y contar luciérnagas. Una de esas noches, escuchó un rumor suave como una campana: un zumbido lejano y metalizado. Luno miró y vio un punto brillante que caía despacio, como una hoja que recuerda el camino.

Al acercarse, encontró un pequeño vaisseau herido en un claro. Tenía alas redondeadas y luces que parpadeaban en colores de caramelo. Dentro, un extraterrestre con antenas brillantes cerraba los ojos. No hablaba con palabras humanas, pero sus gestos decían miedo. Luno se sentó a su lado y puso una pata sobre la mejilla ajena. Aquella pata era cálida y firme. El extraterrestre inspiró. Mostró una tarjeta con un dibujo de su casa: una gran galaxia con una vía lactea clara y un punto azul pequeño. Luno entendió sin palabras: había que ayudar al vaisseau a volver a la ruta.

El motor chispeaba. El tablero tenía símbolos que Luno no conocía, pero sí había una luz verde que marcaba la dirección segura. Luno se apoyó en el volante, olisqueó una palanca, tocó un botón que sonó como una risa pequeña y, contra todo pronóstico, la nave emitió un suspiro contento. El extraterrestre aplaudió con sus antenas. Luno sonrió con los dientes frontales y dijo, apenas, "seguimos". No hizo falta más. Juntos prepararon la nave para el viaje: tapas que se cerraron como conchas, parches pegados con musgo, y un mapa que Luno dibujó con una ramita en la arena.

Capítulo 2

La ruta pasaba por un valle donde las piedras cantaban. Las estrellas ahí abajo parecían bolas de cristal. De pronto, un aviso: el motor volvió a fallar y la nave descendió hacia una grieta oscura. Luno guió el aterrizaje con calma. La nave rozó el borde y cayó, despacio, dentro de una cueva estrecha. Era un túnel como una garganta de tierra, con paredes que brillaban en tonos violeta. Luno no se asustó. Encendió una linterna hecha de savia y cosió con hilo de hierba una bandera que ondeó dentro de la cueva para que el alienígena supiera que no estaba solo.

La cueva era tan estrecha que la nave no podía girar. Luno salió y empujó con todas sus patitas. Pero la roca no se movía. El extraterrestre mostró en su tarjeta dibujos de manos, de amigos, de confiar. Luno pensó y tomó una idea: no sería la fuerza sola, sino la imaginación. Llamó a los demás animales del bosque con un silbido que sonó como una canción de tarde. Vinieron la tortuga que llevaba un farol en su caparazón, la ardilla con su caja de tornillos, y un búho que sabía leer mapas dibujados en la corteza de los árboles.

Trabajaron en equipo. La tortuga rodó una piedra pequeña como una rueda; la ardilla ató una cuerda con bellotas; el búho explicó por dónde deslizar la nave. Luno guiaba, indicando con su pata y con su nariz. A veces todos se callaban y escuchaban el corazón del motor, que palpitaba como un tambor suave. Hubo un momento de miedo: una roca grande se soltó y tapó casi la salida. Luno respiró hondo, miró a sus amigos y se puso a cantar una canción tonta sobre zanahorias voladoras. La canción hizo reír hasta al búho. Con un último esfuerzo y con risas compartidas, la roca se movió y la nave pudo deslizarse fuera de la cueva.

Capítulo 3

Afuera, la noche parecía un lago. El extraterrestre acarició el lomo de Luno con sus antenas y dejó una pequeña luz azul en la pata del conejo como agradecimiento. Luno sonrió. La nave, reparada con cariño, brillaba con más fuerza que antes. Antes de despegar, el alien señaló de nuevo su tarjeta: la vía lactea clara, su hogar. Luno entendió que la aventura había sido también un encuentro entre mundos.

El despegue fue dulce. La nave subió como una pluma llevada por viento feliz. Desde arriba, Luno vio su colina y el bosque diminutos, como juguetes. Vio también las huellas que habían dejado juntos: la marca de la rueda, la cuerda con bellotas, la canción que aún flotaba en el aire. El extraterrestre antes de perderse en la distancia le dibujó una estrella en la palma de Luno. No era un adiós; era una promesa de amistad.

Cuando la nave desapareció, el cielo se abrió. La vía lactea se mostró clara y vasta, un camino de luces que invitaba a soñar. Luno se quedó un rato en la colina, mirando el brillo que ahora parecía más cercano. Supo que el universo no era extraño sino lleno de vecinos por conocer. Regresó al bosque con el corazón hinchado de alegría, seguido por la tortuga, la ardilla y el búho, que murmuraban sobre la próxima aventura.

Esa noche, las luciérnagas se alinearon como pequeñas naves y su luz parecía decir: bienvenido, amigo. Luno cerró los ojos y contó otra vez, hasta quedarse dormido, soñando con galaxias amables donde siempre hay una colina azul para volver.

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Luciérnagas
Insectos pequeños que brillan por la noche como lucecitas en el aire.
Vaisseau
Pequeña nave que viaja por el espacio, ahora caída en el claro.
Extraterrestre
Ser que viene de otro planeta, no es de la Tierra.
Antenas brillantes
Palitos en la cabeza del ser que brillan y que usa para sentir cosas.
Parpadeaban
Cuando una luz se enciende y apaga de forma rápida y repetida.
Vía lactea clara
Nombre del gran camino de estrellas en el cielo, visto como una franja brillante.
Grieta
Abertura larga y estrecha en la tierra o en una roca.
Linterna hecha de savia
Luz que funciona usando jugo de árbol, usada para ver dentro de la cueva.
Cosió
Unir con hilo y aguja, aquí lo hace con hilo de hierba para arreglar cosas.
Caparazón
Parte dura y protectora en la espalda de la tortuga.
Corteza
Capa externa y rugosa que cubre el tronco de un árbol.
Bellotas
Frutos pequeños de los robles que comen algunos animales, como semillas con cáscara.

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