Capítulo 1: El primer día de vacaciones
Luna es una niña pequeña de cuatro años. Tiene el pelo rizado y unos ojos muy grandes. Hoy Luna está muy feliz. Las vacaciones de verano han comenzado. Luna salta en la cama y llama a su mamá.
—¡Mamá, mamá! ¡Hoy no hay cole! —grita Luna, sonriendo.
Mamá entra en la habitación de Luna y le da un abrazo muy suave.
—Sí, Luna, hoy empiezan las vacaciones. Vamos a pasar mucho tiempo juntas —dice mamá.
A Luna le gusta mucho estar con su mamá. Juntas preparan el desayuno: pan con mermelada y un vaso de leche fresquita. Luna ayuda a poner la mesa. Ella lleva los platos, uno por uno, con mucho cuidado.
—Gracias, Luna, eres una gran ayudante —dice mamá.
Después de desayunar, mamá le dice a Luna:
—Hoy vamos a hacer un picnic en el parque. ¿Quieres ayudarme a preparar la cesta?
Luna aplaude y salta de alegría.
—¡Sí, sí, mamá! ¡Quiero ayudar!
Juntas preparan la cesta. Ponen sándwiches, fruta, zumo y una manta suave. Luna pone la manta y mamá pone la comida.
—¿Llevamos también una pelota? —pregunta Luna.
—¡Buena idea, Luna! —responde mamá.
Luna se siente muy feliz. Le gusta ayudar y estar con su mamá. Salen de casa y caminan al parque, llevando la cesta y la pelota.
Capítulo 2: El picnic y el juego
El parque está lleno de sol y de risas. Los árboles dan sombra y hay muchas flores de colores. Luna extiende la manta en la hierba. Mamá saca la comida y Luna pone la pelota a un lado.
—¡Vamos a comer! —dice mamá.
Comen juntas en la manta, riendo y mirando a los pájaros. Luna come su sándwich y después una manzana. Mamá sonríe y le limpia un poquito de mermelada de la mejilla.
—Las manzanas son ricas y dan mucha energía —dice mamá.
Después de comer, Luna quiere jugar. Mamá y Luna se pasan la pelota. Luna ríe cuando la pelota rueda lejos y corre a buscarla.
—¡Atrápala, mamá! —grita Luna.
Juegan juntas mucho rato. A veces Luna se cae en la hierba, pero se levanta y sigue jugando. Mamá siempre la anima.
—Muy bien, Luna, eres muy valiente —dice mamá.
Después de jugar, se tumban juntas en la manta y miran las nubes.
—Mamá, esa nube parece un elefante —dice Luna.
—Sí, Luna, y esa de ahí parece un barco —responde mamá.
El sol brilla, el viento es suave. Luna se siente feliz y tranquila.
Capítulo 3: Una noche especial
Cuando el sol empieza a esconderse, mamá y Luna recogen la manta y la cesta. Caminan a casa, despacito, cantando una canción que les gusta mucho.
Por la noche, mamá le dice a Luna:
—Hoy fue un día muy bonito. ¿Te ha gustado el picnic?
Luna asiente y sonríe.
—Sí, mamá. Me gusta estar contigo y jugar juntas.
Mamá abraza a Luna muy fuerte.
—A mí también me gusta mucho estar contigo, Luna. Las vacaciones son para estar juntos, aprender y divertirnos.
Luna se acurruca en la cama. Mamá le da un beso en la frente.
—Buenas noches, Luna. Mañana será otro día bonito.
Luna cierra los ojos, pensando en el picnic, la pelota y las nubes. Se siente querida, feliz y lista para soñar.
Las vacaciones de verano son muy especiales porque Luna aprende, juega y pasa tiempo con mamá. Así, cada día es una nueva aventura llena de amor y alegría.