El primer día de vacaciones
Había una vez una niña llamada Lucía. Lucía tenía tres años y estaba muy emocionada porque empezaban las vacaciones de verano. Su mamá le dijo: "Lucía, hoy vamos al campamento de verano. ¡Vas a conocer nuevos amigos y aprender cosas divertidas!"
Lucía sonrió y dijo: "¡Sí, mamá! ¡Quiero jugar y hacer amigos!"
Llegaron al campamento y una señora amable llamada Ana les dio la bienvenida. Ana dijo: "Hola, Lucía. Aquí vamos a jugar mucho y aprender cosas nuevas. ¿Te gustaría conocer a los demás niños?"
Lucía asintió con la cabeza y respondió: "Sí, por favor."
Ana llevó a Lucía al patio, donde había muchos niños jugando. Todos estaban felices. Ana dijo: "Lucía, este es Juan. Juan, esta es Lucía."
Juan sonrió y dijo: "Hola, Lucía. ¿Quieres jugar a la pelota conmigo?"
Lucía sonrió y dijo: "¡Sí, quiero jugar a la pelota!"
Un día lleno de aventuras
Lucía y Juan jugaron a la pelota todo el día. Corrían, saltaron y rieron mucho. Después, Ana dijo: "Niños, es hora de hacer una actividad especial. Vamos a pintar piedras."
Lucía y Juan se sentaron en una mesa con muchas piedras y colores. Juan dijo: "Yo voy a pintar una piedra azul. ¿Y tú, Lucía?"
Lucía pensó y dijo: "Yo quiero pintar una piedra roja, como una manzana."
Ambos niños pintaron sus piedras con mucho cuidado. Ana los miraba y decía: "¡Qué bonitas piedras, niños! Las podemos usar para decorar el jardín."
Después de pintar, Ana dijo: "Ahora es hora de una historia. Vamos al árbol grande."
Todos los niños se sentaron bajo el árbol grande. Ana comenzó a contar una historia sobre un conejito que vivía en el bosque. Lucía escuchaba atenta y sus ojos brillaban de emoción.
Un final feliz
Al final del día, la mamá de Lucía vino a buscarla. Le preguntó: "Lucía, ¿te divertiste hoy?"
Lucía sonrió y dijo: "Sí, mamá. Jugué a la pelota, pinté una piedra y escuché una historia. ¡Fue muy divertido!"
La mamá de Lucía la abrazó y dijo: "Me alegra mucho, Lucía. Mañana volveremos y tendrás más aventuras."
Lucía asintió feliz. Estaba contenta de haber hecho un nuevo amigo y de haber aprendido cosas nuevas.
Esa noche, Lucía se durmió pensando en todas las cosas divertidas que haría al día siguiente en el campamento de verano. Y así, con un corazón lleno de alegría, Lucía soñó con más aventuras y amigos.