Había un joven, Lucas. Vive en una casa azul. Un día sube a una nave. La nave es redonda y amiga. Lucas toca un botón. La nave enciende luz. "Vamos", dice Lucas. Se abrocha el cinturón. Cuenta: uno, dos, tres. La nave sale suave.
Pasa por nubes de polvo. Ve estrellas que parpadean. Mira por la ventana. Un ruido pequeño suena. Un tornillo se mueve. Lucas lo ve. No está triste. Abre un panel. Busca una llave. Encuentra la llave en su bolsillo. Gira el tornillo. Todo queda quieto. La nave sigue el camino.
La luna está cerca. Es blanca y suave a la vista. Lucas baja con cuidado. Camina lento. Pone una flor en la luna. La flor se mece. Lucas ríe. Saluda a la luna con la mano.
En la nave come un pan pequeño. Un bot añade agua. Todo está en orden. La nave vuelve a casa. La casa azul espera. Lucas baja. Abraza a su gato. El gato ronronea. Lucas mira al cielo. Piensa en más viajes. Cierra los ojos y sueña.
La curiosidad y la bondad nos llevan lejos.