En un bosque lleno de magia, vivía una pequeña ardilla llamada Tito. Tito era curioso y siempre quería explorar. Un día, mientras jugaba con su amiga Lila, una mariposa de colores brillantes, encontraron una puerta secreta en un árbol grande y viejo.
Tito miró a Lila y dijo, "¡Vamos, Lila, vamos a ver qué hay adentro!" Lila aleteó emocionada. Así que abrieron la puerta con cuidado. Dentro, el bosque era diferente. Todo brillaba como estrellas en el cielo. Había flores que cantaban y árboles que bailaban.
"¡Mira, Tito!", dijo Lila. "¡Todo es tan bonito!"
De repente, vieron un pequeño río que brillaba como si estuviera hecho de luz. Tito y Lila decidieron seguir el río. Caminaron y caminaron, hasta que encontraron un puente mágico hecho de arcoíris.
"¿Cruzamos el puente, Lila?" preguntó Tito.
"¡Sí, Tito! Vamos a ver qué hay del otro lado", respondió Lila.
Al cruzar el puente, encontraron un jardín lleno de juguetes mágicos. Había pelotas que rebotaban solas y cometas que volaban sin viento. Tito y Lila jugaron y rieron. Se sentían felices y valientes en ese mundo mágico.
Pero el sol comenzó a esconderse, y Tito pensó, "Debemos volver a casa, Lila."
Lila asintió. "Sí, Tito. Pero podemos volver mañana."
Así, Tito y Lila regresaron por el puente de arcoíris, siguieron el río de luz y salieron por la puerta del árbol. Aprendieron que con valentía y amistad, cada día puede ser una aventura mágica.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.