Luna tiene dos años. Lleva una capa azul suave. En su mano hay una luz chiquita, como una luciérnaga.
Hoy va de aventura. En el jardín se abre una puerta de flores. “¡Hola!”, dice Luna. La puerta brilla y se abre.
Dentro hay un camino de algodón. Suena un río de risas. Un pez de colores salta y saluda. “Ven, Luna”, dice.
Luna camina. Paso, paso. Ve un barco pequeño hecho de hoja. Se sube. El barco se mueve con el viento bueno. “¡Más!”, dice Luna. El viento sopla suave y alegre.
Llegan a una colina de cristal. Arriba hay una estrella caída. La estrella tiembla un poco. Luna la toca con su mano tibia. “Tranquila”, dice. La luciérnaga de Luna da luz. La estrella sonríe.
Pero la estrella no sube. Le falta un empujón. Luna respira hondo. Empuja despacito. Empuja otra vez. “Yo puedo”, dice. El pez aplaude con su cola. El viento canta.
La estrella sube, sube, y vuelve al cielo. El cielo se pone dorado. Caen chispas como lluvia de miel. Luna ríe. La puerta de flores aparece. Luna vuelve al jardín. Mamá la abraza.
Moraleja: Con calma y con ayuda, un corazón valiente puede lograr cosas grandes.