Parte 1: La varita mágica de Tomás
— ¡Mamá, mamá! —gritĂł Tomás, un niño de tres años, mientras corrĂa por el jardĂn.
— ¿Qué pasa, cariño? —le respondió su mamá desde la cocina.
— ¡EncontrĂ© una varita mágica! —dijo Tomás, mostrando un palito brillante que habĂa encontrado bajo un arbusto.
— ¿Una varita mágica? —preguntó su mamá, sonriendo—. ¿Y qué hace esa varita mágica?
— ¡Hace magia, mamá! ¡Mira! —Tomás agitó la varita y, de repente, aparecieron burbujas de colores por todas partes.
— ¡Oh! —exclamó su mamá, sorprendida—. ¡Eso sà que es mágico!
Tomás se rió y siguió agitando la varita.
Parte 2: El unicornio y el dragĂłn
— ¡Hola, Tomás! —dijo una voz suave.
Tomás miró a su alrededor y vio a un unicornio pequeño y brillante.
— ¡Hola! —dijo Tomás, asombrado—. ¿Quién eres tú?
— Soy Cornelio, el unicornio. ¿Quieres venir a mi mundo mágico?
— ¡SĂ, sĂ! —dijo Tomás, emocionado.
Cornelio movió su cuerno y, de repente, Tomás y el unicornio estaban en un bosque encantado.
— ¡Guau! —dijo Tomás—. ¡Esto es increĂble!
— ¡Cuidado! —dijo una voz grave.
Tomás giró y vio un dragón pequeño y verde.
— ¡No te preocupes, Tomás! —dijo Cornelio—. Ese es Draco, el dragón. Es mi amigo.
— ¡Hola, Draco! —dijo Tomás, saludando al dragón.
— ¡Hola, Tomás! —dijo Draco—. ¿Quieres jugar con nosotros?
— ¡SĂ! —respondiĂł Tomás con entusiasmo.
Parte 3: La fiesta mágica
— ¡Vamos a tener una fiesta mágica! —anunció Cornelio.
— ¡SĂ, sĂ! —exclamĂł Tomás—. ¡Me encanta la idea!
Cornelio agitĂł su cuerno y una mesa llena de dulces apareciĂł en el claro del bosque. HabĂa pasteles, galletas y jugo de frutas de colores.
— ¡Wow! —dijo Tomás, con los ojos muy abiertos—. ¡Todo se ve delicioso!
Draco sopló una pequeña llamarada y encendió unas luces mágicas que colgaban de los árboles. Todo el bosque se llenó de un brillo cálido y acogedor.
— ¡Vamos a bailar! —dijo Cornelio, comenzando a mover sus patas al ritmo de una música mágica que llenaba el aire.
Tomás, Cornelio y Draco bailaron y rieron toda la tarde. Las burbujas de colores flotaban alrededor de ellos, creando un ambiente mágico y alegre.
Parte 4: De vuelta a casa
— Es hora de volver a casa, Tomás —dijo Cornelio, cuando empezó a oscurecer.
— ¡Oh, no! —dijo Tomás, un poco triste—. ¡Me estaba divirtiendo mucho!
— Podemos volver a jugar otro dĂa —dijo Draco, sonriendo.
Cornelio moviĂł su cuerno de nuevo y, de repente, Tomás estaba de vuelta en su jardĂn, con la varita mágica en la mano.
— ¡Mamá! —gritĂł Tomás—. ¡Tuve una aventura increĂble!
— Me alegra mucho, cariño —dijo su mamá, abrazándolo—. Ahora es hora de cenar.
Tomás entrĂł en casa, todavĂa sonriendo por la maravillosa aventura que habĂa vivido. SabĂa que, con su varita mágica, muchas más aventuras lo esperaban.
— Buenas noches, varita mágica —dijo Tomás, dejando el palito bajo su almohada.
Y esa noche, soñó con unicornios, dragones y bosques encantados.