Parte 1
Lola tiene tres años. Hoy es su cumpleaños. Se despierta y estira los brazos. “¡Soy grande!”, dice, y se ríe.
En la cocina huele a pan tostado. Mamá le guiña un ojo. “Cumple, cumple, ¿me ayudas?”
“¡Sí!”, dice Lola.
Lola se pone su delantal pequeño. Va sola a buscar servilletas. Las cuenta despacio. “Una, dos, tres.”
Papá aplaude suave. “Qué bien lo haces tú.”
En la mesa hay muchos vasos de colores. Rojo, azul, verde, amarillo. Lola los mira como si fueran bloques.
“Voy a hacer una torre”, dice.
Pone un vaso. Luego otro. Y otro. La torre sube, sube…
Lola susurra: “Torre, torre, no te caigas.”
Parte 2
De pronto, ¡plaf! La torre cae como una lluvia de plástico. Los vasos ruedan y hacen “toc, toc, toc”.
Lola abre los ojos muy grandes. Se queda quieta un segundo.
Mamá se agacha a su lado. “No pasa nada, cariño. Los vasos no se han hecho daño.”
Papá dice: “Y la torre puede nacer otra vez.”
Lola respira. “Otra vez”, repite. Y sonríe un poquito.
Mamá pone los vasos en una fila. “Equipo torre.”
Papá levanta la mano. “Yo soy la mano fuerte.”
Lola ríe. “Yo soy la jefa pequeña.”
Ahora lo hacen juntas. Lola coloca los primeros vasos, con cuidado. “Así.”
Papá pone dos arriba. “Así.”
Mamá pone uno más. “Así.”
La torre queda alta y alegre. Lola la mira orgullosa. “¡Hola, torre!”
La torre no responde, pero parece decir: “Estoy aquí.”
Entonces suena el timbre. “¡Ding-dong!”
Llegan la abuela y dos amiguitos. Traen globos. Uno se escapa un poco y vuelve, como si jugara.
“¡Sorpresa!”, dicen todos.
Parte 3
En el salón hay una guirnalda brillante. Las luces parpadean suave, como luciérnagas buenas. En la mesa aparece un pastel pequeño con tres velas.
Lola se sube a su sillita. “Yo puedo soplar sola”, dice.
Mamá asiente. “Claro. Yo estoy aquí.”
Lola toma aire. Sopla. Una vela. Dos velas. Tres velas. “¡Fuuu!”
Las velas se apagan. Todos aplauden. “¡Bravo, Lola!”
Luego juegan a la torre de vasos. Cada uno pone uno. Si cae, dicen: “¡Otra vez!” y se ríen. Nadie se enfada. La torre cae y nace, cae y nace.
Lola reparte trocitos de pastel. “Para ti, para ti, para mí.”
Papá dice: “Qué autónoma eres.”
Lola se limpia la boca y contesta: “Soy grande… y dulce.”
Al final, con la barriga contenta, Lola se acurruca en el sofá. Los globos flotan tranquilos. La torre de vasos sigue en la mesa, como una amiga.
Mamá le susurra: “Feliz cumpleaños.”
Lola cierra los ojos. “Gracias. Mañana… otra torre.”