Había una vez un pequeño niño llamado Pablo. Pablo tenía tres años y era un niño muy valiente, pero había una cosa que le daba miedo: la oscuridad. Cada noche, cuando su mamá apagaba la luz para dormir, Pablo sentía que la habitación se llenaba de sombras misteriosas.
#### Un día en la escuela
Un día, en la escuela, la maestra Clara anunció una actividad especial.
—Hoy vamos a aprender cómo ser valientes en la oscuridad —dijo la maestra con una sonrisa.
Los ojos de Pablo se agrandaron de curiosidad. La maestra Clara explicó que usarían linternas mágicas que hacían que la oscuridad pareciera menos aterradora. También, les enseñarían una canción especial para acompañarlos en la noche.
Pablo estaba emocionado. La maestra Clara les entregó una linterna a cada niño. Cuando Pablo la encendió, vio cómo la luz creaba formas divertidas en las paredes.
—¡Mira, Clara! —dijo Pablo—. ¡La linterna hace a la oscuridad bailar!
—Sí, Pablo —respondió la maestra—. La luz nos ayuda a ver que no hay nada que temer.
#### En casa, con mamá
Esa noche, cuando Pablo llegó a casa, le mostró a su mamá la linterna especial.
—Mamá, hoy aprendí algo nuevo en la escuela —dijo Pablo con entusiasmo—. ¡Ahora sé cómo ser valiente en la oscuridad!
Su mamá sonrió y le dio un abrazo.
—Estoy muy orgullosa de ti, Pablo —dijo ella suavemente—. ¿Te gustaría que leamos una historia antes de dormir?
Pablo asintió con la cabeza. Su mamá le leyó su cuento favorito, "El osito valiente en el bosque oscuro". Mientras escuchaba la historia, Pablo abrazaba a su osito de peluche, que siempre estaba a su lado cuando iba a dormir.
#### La noche especial
Después de la historia, su mamá apagó la luz. Pablo apretó su linterna mágica y sintió una calma en su corazón. Recordó la canción especial que habían aprendido en la escuela:
"Luz brillante, luz amigable, en la noche me acompañas. Con tu rayo, mi miedo se va; en la oscuridad, ya no hay nada."
Cantó la canción una y otra vez, y pronto, su miedo comenzó a desvanecerse como una nube que se aleja. Miró a su alrededor y vio que su habitación era la misma, incluso en la oscuridad. Las sombras eran solo sus juguetes, sus libros y su armario.
#### Un nuevo día
Al día siguiente, Pablo se despertó con una sonrisa. Corrió hacia su mamá y le dijo:
—¡Mamá, ya no tengo miedo del todo! La oscuridad no es tan mala.
Su mamá le dio un fuerte abrazo.
—Eso es maravilloso, Pablo —dijo ella—. Siempre recuerda que la oscuridad es solo una parte del día que nos permite descansar y soñar.
Pablo se sintió muy feliz. Sabía que siempre tendría su linterna mágica y su canción para recordarle que la oscuridad no era más que una amiga que lo ayudaba a dormir.
Y así, cada noche, Pablo se acostaba tranquilo, con su linterna a un lado y su osito en brazos, listo para soñar con nuevas aventuras.