Capítulo 1: La clínica de la doctora Lucía
La doctora Lucía es veterinaria. Ella cuida a los animales. Todos los días, la doctora Lucía va a su clínica. En la clínica hay una gran puerta azul. La puerta dice: “Bienvenidos animales y niños”.
Un día, llegan dos niños: Pablo y Ana. Pablo tiene un perrito de peluche. Ana tiene un conejo de peluche.
—Hola, doctora Lucía —dice Pablo.
—¡Hola! —dice la doctora Lucía con una gran sonrisa—. ¿Vienes con tu perrito?
—Sí. Mi perrito se llama Coco.
—¿Y tú, Ana?
—Mi conejo se llama Nube —dice Ana.
La doctora Lucía se agacha y mira a los peluches.
—Coco y Nube son muy bonitos. ¿Quieren aprender cómo cuido a los animales?
—¡Sí! —responden los niños, muy contentos.
Capítulo 2: Cuidar con amor
La doctora Lucía les muestra su maletín. El maletín es color verde y tiene dibujos de patitas.
—Aquí tengo mi estetoscopio —dice la doctora Lucía—. Con esto escucho el corazón de los animales.
La doctora Lucía pone el estetoscopio en Coco el perrito de peluche.
—¡Pum pum, pum pum! El corazón de Coco late fuerte —dice sonriendo.
Pablo ríe y abraza a Coco.
Después, la doctora Lucía muestra un cepillo suave.
—Cepillo los pelitos de los animales para que estén limpios y felices.
Ana cepilla a Nube, el conejito de peluche.
—A Nube le gusta mucho —dice la doctora Lucía.
—¡Me gusta cuidar a Nube! —dice Ana.
—A los animales les gusta cuando les hablamos suave y les damos caricias —dice la doctora Lucía—.
Pablo y Ana acarician a sus peluches.
—¿Qué más hacen los veterinarios? —pregunta Pablo.
—Ayudo cuando los animales están enfermos. Les doy medicinas y los cuido para que se sientan mejor. También les doy agua y comida rica.
—¡Yo puedo darle agua a Coco! —dice Pablo.
—Yo también —dice Ana.
La doctora Lucía sonríe y dice:
—Yo cuido a los animales porque los quiero mucho. Ser veterinaria es mi trabajo y mi alegría.
Capítulo 3: Un día feliz
Pablo y Ana saltan de alegría.
—¡Gracias, doctora Lucía! Ahora sabemos cómo cuidar a Coco y a Nube.
—Recuerda siempre: cuidar a los animales es darles amor, comida, agua y abrazos suaves —dice la doctora Lucía.
Los niños dicen adiós a la doctora Lucía.
—¡Adiós, doctora Lucía!
La doctora Lucía les dice:
—¡Hasta pronto! Y recuerden: los animales son nuestros amigos.
Pablo y Ana salen de la clínica, felices y listos para cuidar a sus peluches, como verdaderos veterinarios.