El veterinario y el perrito especial
El doctor Lucas se levanta muy temprano. Se pone su bata blanca y sonríe. Ama mucho su trabajo. El doctor Lucas es veterinario. Cuida a los animales todos los días.
Hoy, el doctor Lucas está en su clínica. Su clínica tiene paredes azules y dibujos de animales en las ventanas. Hay una mesa grande y muchos juguetes suaves para los animales.
De pronto, entra Ana con su perrito Tito. Ana es pequeña y tiene una gran sonrisa. Tito es un perrito marrón, suave y alegre. Pero hoy, Tito se siente un poco triste.
—Buenos días, Ana. Hola, Tito —saluda el doctor Lucas con voz suave.
—Tito no quiere comer y está muy cansado —dice Ana mirando a su perrito.
El doctor Lucas acaricia a Tito con mucho cuidado. Le habla despacito:
—Tranquilo, pequeño amigo. Voy a ayudarte.
El doctor Lucas mira a Tito, escucha su corazón y revisa sus orejitas. El doctor piensa un poco y dice:
—Tito tiene una enfermedad rara. Pero no te preocupes, sé cómo cuidarlo.
Ana mira al doctor Lucas con curiosidad.
El trabajo del veterinario
El doctor Lucas se agacha junto a Ana y le sonríe.
—¿Sabes qué es un veterinario, Ana? —pregunta él.
Ana mueve la cabeza:
—¿Un doctor de animales?
—¡Exactamente! —dice el doctor Lucas—. Yo cuido a perros, gatos, pajaritos, y hasta tortugas. Los veterinarios ayudamos a los animales cuando están enfermos o tristes. También les ponemos vacunas para que no se enfermen.
Ana escucha muy atenta. Quiere saber más.
—¿Los veterinarios juegan con los animales? —pregunta.
El doctor Lucas ríe suavemente.
—A veces sí, Ana. A los animales les gusta jugar. Pero mi trabajo es escuchar, observar y ayudar a que se sientan mejor. También hablo con las personas como tú, que aman a sus mascotas.
Ana mira a Tito y le acaricia la cabeza. Tito mueve su colita un poquito.
—¿Vas a curar a Tito? —pregunta Ana suavemente.
—Sí, Ana. Le daré una medicina especial y mucho cariño. A veces, los animales necesitan descansar y sentir que los quieren.
El cuidado y la alegría
El doctor Lucas prepara la medicina. Es un jarabe dulce y color rosa. Él se lo da a Tito con una cucharita pequeña.
—Muy bien, Tito. ¡Eres muy valiente! —dice el doctor Lucas.
Tito lame el jarabe y mueve su colita otra vez. Ana sonríe y abraza a su perrito.
—Tito va a estar mejor muy pronto —afirma el doctor Lucas—. Pero hay que darle agua, comida rica y muchos abrazos.
Ana escucha con atención. Quiere ayudar a Tito.
—¡Le daré muchos mimos y lo cuidaré! —dice Ana con alegría.
El doctor Lucas se alegra mucho.
—Eso es lo más importante que podemos hacer: cuidar y amar a los animales. Ellos nos dan alegría todos los días.
Ana mira las fotos en la pared de la clínica. Hay perros, gatos y conejos sanos y felices.
—Quiero ser veterinaria como tú —dice Ana, riendo.
El doctor Lucas le guiña un ojo.
—¡Me encantaría! Cuando ayudas a los animales, tu corazón se hace más grande.
Tito se siente un poco mejor. Bosteza y se acurruca en los brazos de Ana.
El doctor Lucas les dice adiós con una gran sonrisa.
—Recuerda, Ana: cuidar a los animales es un trabajo muy especial y bonito. Todos podemos ayudar con amor y amabilidad.
Ana sale de la clínica con Tito en brazos. El sol brilla y hay flores de muchos colores en el camino.
Tito mueve la cola y mira a Ana. Está contento porque tiene una amiga que lo cuida y un doctor que lo quiere mucho.
Y así, Ana aprende que los veterinarios cuidan, curan y quieren mucho a todos los animales. Y juntos, hacen el mundo más alegre y bonito.