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Cuento de Veterinario 3/4 años Lectura 8 min.

La clínica de la luz amarilla y el gatito Nube

Clara, una veterinaria dulce y paciente, recibe a Lía, su papá y al gatito Nube para revisarlo con calma y enseñarles cómo cuidarlo paso a paso. En la consulta, aprenden juntos sin prisas, con cariño y sin juicios.

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Una veterinaria sonriente y dulce, cabello castaño claro recogido en moño, bata azul pastel con bolsillo, rasgos redondeados y ojos grandes y bondadosos, arrodillada y calmada mientras envuelve un pequeño gatito gris en una toalla suave; a su izquierda, una niña de unos 6 años con trenza y vestido rosa de lunares mira con curiosidad sosteniendo una pequeña caja de cartón cerca de la mesa; detrás de la niña, a la derecha de la mesa, un hombre adulto (padre, unos 35 años) con jersey verde oscuro y barba corta sostiene unas golosinas para gato y mira aliviado; el gatito gris con una mancha blanca en la nariz está acurrucado en una toalla crema sobre una pequeña mesa de examen, ojos entrecerrados, ronroneando; la clínica es acogedora: paredes crema, póster colorido “Respira. Aquí cuidamos con calma”, estantería con peluches, pequeña lámpara amarilla encendida, báscula digital rosa, estetoscopio sobre la mesa y suelo de madera clara; escena principal: examen tierno y reconfortante, gestos lentos y protectores, luz suave, colores cálidos, expresiones apacibles, ambiente íntimo y seguro; acabado nítido, contrastes suaves y texturas visibles (toalla, madera, pelaje). reportar un problema con esta imagen

La luna parecía una galleta redonda en el cielo cuando Clara se puso su chaqueta suave. Clara era veterinaria. Eso quiere decir que cuida a los animales, con manos delicadas y un corazón atento.

Su clínica olía a jabón y a té de manzanilla. Había una alfombra con huellas dibujadas y una caja con peluches para abrazar. En la pared, un póster decía: “Respira. Aquí cuidamos con calma”.

Clara encendió una lucecita pequeña, amarilla, para que todo se viera tranquilo. “Buenas noches, clínica”, susurró. A Clara le gustaban las noches suaves, cuando podía hablar bajito y escuchar mejor.

De pronto sonó la campanita de la puerta: tin-tin.

Entró una niña con su papá. La niña abrazaba una caja de cartón con agujeros. Dentro se oía un “miau” muy bajito.

“Hola”, dijo Clara con una sonrisa. “Soy Clara. ¿Cómo te llamas?”

“Me llamo Lía”, respondió la niña, apretando la caja. “Y él es Nube.”

“Hola, Nube”, dijo Clara despacito, como si las palabras fueran mantitas.

El papá miró al suelo. Sus mejillas se pusieron rojas. “Perdón… tardamos en venir. Yo… pensé que se le pasaría.”

Clara se agachó para estar a su altura. Habló con una voz dulce. “Gracias por venir hoy. A veces esperamos porque queremos que todo esté bien. No pasa nada. Lo importante es que ahora estás aquí, cuidando de Nube.”

El papá soltó un suspiro, como si le quitaran un peso del pecho. “Gracias.”

Clara llevó la caja a una mesa bajita. “Vamos a hacerlo paso a paso. Lento, como una tortuga tranquila.”

Lía miró los ojos de Clara. “¿Le va a doler?”

“Yo voy a ser muy suave”, dijo Clara. “Y tú puedes ayudarme. ¿Quieres ser mi ayudante?”

“Sí”, dijo Lía, un poquito más contenta.

Clara se lavó las manos. “Los veterinarios nos lavamos las manos para que estén limpias, como cuando vamos a comer.” Luego se puso unos guantes finos. “Esto es para cuidar a Nube.”

Abrió la caja con cuidado. Nube era un gatito gris, pequeñito, con una manchita blanca en la nariz. Estaba callado y sus orejas estaban un poco hacia atrás.

“Hola, pequeño”, susurró Clara. Le ofreció un dedito para oler. Nube olió, y su cola se movió apenas.

Clara sacó una toalla blandita. “La toalla es como un abrazo. Muchos animales se calman así.” Envolvió a Nube sin apretar, solo para que se sintiera seguro.

“Ahora voy a mirar sus ojos”, explicó. Encendió una luz pequeña. “Los ojos me cuentan si está cansado o si le molesta algo.” Miró un momentito. “Bien.”

“¿Y sus orejas?”, preguntó Lía.

“También”, dijo Clara. “Las orejas me dicen si hay bichitos o si hay suciedad.” Miró suavemente. “Está todo limpio.”

Luego Clara escuchó el pecho de Nube con un estetoscopio. “Esto es como una oreja mágica”, dijo. “Me ayuda a oír el corazón: pum-pum, pum-pum.” Puso el estetoscopio y sonrió. “Su corazón late como un tambor pequeño.”

Lía se rió bajito. “¿Puedo oír?”

Clara le puso el estetoscopio en las orejas a Lía y guió su mano. “Despacio. Ahí.”

Lía abrió los ojos grandes. “¡Pum-pum! ¡Lo oigo!”

“Muy bien, ayudante”, dijo Clara. “Ahora voy a tocar su barriga con mis dedos. Si algo duele, Nube me lo dirá con su cara o con un ‘miau'.”

Nube hizo un “miau” suave cuando Clara tocó un lado.

“Ah”, dijo Clara. “Creo que su barriga está un poquito revuelta.” Miró al papá. “¿Ha comido algo diferente?”

El papá pensó. “Ayer… le dimos un poco de leche.”

Clara asintió con calma. “A muchos gatitos la leche les cae mal. Les hace cosquillitas en la barriga, pero de las que molestan.” Miró a Lía. “Los gatitos beben leche de su mamá cuando son muy pequeños. Luego, mejor agua y comida de gatito.”

Lía miró la caja. “Lo siento, Nube.”

Clara negó con la cabeza, suave. “No es para sentir vergüenza. Es para aprender. Aprender es un regalo.”

Clara pesó a Nube en una balanza que hacía “bip”. “Pesa poquito, como una manzana.” Después miró su temperatura con un aparato rápido. “Un segundo… listo. Está bien.”

El papá tragó saliva. “Yo… debí venir antes. Me da vergüenza.”

Clara lo miró con ojos tranquilos. “Escucha. Cada familia aprende a su ritmo. A veces tardamos porque no sabemos, o porque estamos cansados, o porque esperamos una señal. Lo importante es que hoy escuchaste tu corazón y viniste. Eso es cuidar.”

El papá levantó la mirada. “Gracias por decirlo así.”

“De nada”, dijo Clara. “La clínica es un lugar para ayudar, no para regañar.”

Clara preparó un plan sencillo. “Esta noche, Nube beberá agua. Mañana, comida de gatito, poquito a poquito. Y nada de leche. También te daré una pasta suave para su barriga. No es amarga. Es pequeñita.” Le mostró una jeringuita sin aguja, como una gota grande. “Mira, solo una gotita.”

Lía frunció la nariz. “¿Se moverá?”

“Puede que se mueva un poco”, dijo Clara. “Por eso lo haremos con calma. Uno sostiene, otro da la gotita. Y luego… premio.”

“¿Premio?”, preguntó Lía.

Clara sacó una bolsita con galletitas para gatos. “Una miguita. Y muchas caricias.”

Nube olió la galletita y ronroneó, rrr-rrr, como un motor pequeño. Su cola se levantó.

“¡Está contento!”, dijo Lía.

“Se siente mejor”, dijo Clara. “Y también se siente seguro.”

El papá tomó la bolsita y la receta. “Gracias, Clara.”

Lía miró a Clara y le dio un dibujo que traía doblado. Era un corazón grande con patitas alrededor. “Es para ti.”

Clara lo recibió como si fuera un tesoro. “Gracias, Lía. Me hace muy feliz. Yo también estoy agradecida. Gracias por confiar en mí y por cuidar de Nube.”

En la puerta, el papá se detuvo. “Prometo escuchar antes la próxima vez.”

Clara asintió. “Y si tardas, no pasa nada. Cada persona vive las cosas a su propio ritmo. Lo importante es caminar hacia el cuidado.”

Lía apretó a Nube, que ya no maullaba triste. “Buenas noches, Clara.”

“Buenas noches”, dijo Clara. “Que duerman calentitos.”

Cuando se fueron, la clínica quedó en silencio. Clara apagó la luz grande y dejó la lucecita amarilla. Guardó el dibujo en un cajón especial.

Se sirvió un poquito de té y miró el póster: “Respira. Aquí cuidamos con calma”.

Clara respiró. Pensó en Nube ronroneando. Pensó en Lía escuchando el “pum-pum”. Pensó en el papá soltando su vergüenza como un abrigo pesado.

“Gracias”, susurró Clara a la noche, agradecida por su trabajo.

Y la luna, galleta redonda, siguió brillando despacito, como diciendo: todo está bien, paso a paso, a tu ritmo.

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Veterinaria
Persona que cuida a los animales cuando están enfermos o tristes.
Clínica
Lugar donde los animales reciben cuidado y medicinas.
Manzanilla
Planta que se usa para hacer té y calmar el cuerpo.
Póster
Cartel que se pone en la pared con un mensaje o dibujo.
Respira. Aquí cuidamos con calma
Frase en el póster que recuerda a todos a estar tranquilos y suaves.
Toalla
Tela suave que envuelve a un animal para darle calor y seguridad.
Estetoscopio
Herramienta que los médicos usan para oír el corazón y la respiración.
Balanza
Objeto que sirve para pesar cuánto pesa un animal.
Pum-pum
Sonido que imita el latido del corazón, pum-pum, pum-pum.
Miau
Sonido que hace un gato cuando quiere llamar la atención.
Ronroneó
Sonido suave que hace un gato cuando está contento o tranquilo.
Jeringuita sin aguja
Pequeño tubo que se usa para dar medicina sin pinchar.

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