Capítulo 1: La ciudad que escucha
Hoy es un día brillante en la Gran Ciudad Luminosa. El cielo es suave y azul. Los edificios bailan luces de colores. La ciudad canta con voces suaves y dulces. Todo es grande, brillante y divertido.
Nico es un niño curioso. Tiene cuatro años y una gran sonrisa. Lleva sus zapatos que hacen lucecitas cada paso. A Nico le gusta mirar cómo la ciudad cambia y aprende. La ciudad escucha y se adapta. Las puertas se abren solas. Las luces saludan cuando alguien pasa.
Nico camina con su mamá. Ellos vuelven de la plaza. Hay muchos caminos, pero todos son seguros. A Nico le gusta ver cómo la ciudad cuida a los niños y a los abuelos.
—Mamá, ¿la ciudad siempre sabe si estamos contentos? —pregunta Nico.
—Sí, Nico, la ciudad escucha a todos y quiere que todos estén bien —responde su mamá.
Nico sonríe. Siente que la ciudad es como un abrazo grande.
Capítulo 2: El guarda-burbujas y el imán especial
En la esquina del parque, Nico ve algo nuevo. Un robot pequeño y redondo brilla como una burbuja de jabón. Es el guarda-burbujas. El robot mueve unos brazos suaves. Su trabajo es crear domos de burbujas para que nadie se moje ni se asuste. La burbuja se hace cuando hace viento o cuando alguien necesita sentirse seguro.
Nico se acerca. El robot lo mira y saluda con una luz azul.
—Hola, pequeño amigo —dice el guarda-burbujas con voz suave.
—Hola, guardián —contesta Nico—. ¿Puedo ayudarte?
—Claro, Nico. Hoy hay muchas personas que vuelven a casa. Quiero que todos estén tranquilos y felices.
El robot muestra a Nico una caja pequeña. Dentro, hay muchos imanes brillantes. Son imanes de consigna. Cada uno tiene una carita sonriente. Si alguien se siente solo o nervioso, puede tomar un imán y apretarlo. El imán hace cosquillas y da calorcito.
—¿Quieres llevar uno para el camino? —pregunta el guarda-burbujas.
—Sí, por favor —dice Nico.
Nico elige un imán azul, tan bonito como el cielo. Lo aprieta en su mano. Siente un cosquilleo y se ríe.
Capítulo 3: Todos a casa, todos contentos
El sol baja despacio. La ciudad enciende luces suaves. Las burbujas aparecen cuando hay niños pequeños o personas cansadas. Todos sonríen. La ciudad aprende: hoy muchas personas están contentas por el imán especial.
Nico ve a una niña llorando. Se acerca y le muestra el imán azul.
—No estés triste. El imán da calorcito —dice Nico.
La niña toma el imán y sonríe. El guarda-burbujas crea una burbuja para que ellos crucen la calle seguros.
—Gracias, Nico. Gracias, guarda-burbujas —dice la niña.
—De nada —responde el robot, con voz suave—. Juntos, siempre seguros.
Nico mira a su mamá. Ella le sonríe y toma su mano. Caminan hasta la estación de la nave. La nave es grande, blanca y reluciente. Tiene ventanitas redondas y asientos blandos.
Todos suben a la nave. El guarda-burbujas espera en la puerta. Da un último imán a una señora cansada. La burbuja se cierra cuando todos están dentro.
La nave se mueve suave. Canta una canción tranquila. Por las ventanitas, Nico ve la ciudad llena de burbujas y luces. Todos están calmados. El imán azul sigue en su mano. Siente que todo está bien.
La nave llega a la casa de Nico. El guarda-burbujas saluda desde la puerta.
—Hasta mañana, Nico. Que descanses bien —dice el robot.
—Adiós, amigo —responde Nico—. Gracias por cuidar a todos.
La nave vuela despacio hacia las estrellas. Nico abraza a su mamá. La ciudad brilla y murmura palabras dulces. Todos están en casa, seguros y felices. La noche llega suave y tranquila. Nada da miedo. Todo está bien.