HabĂa una vez un reno llamado Reni. Reni era un reno muy curioso. Le encantaba explorar la granja. Un dĂa, se encontrĂł con sus amigos: la gallina Lila, el pato Paco y la oveja SofĂa.
—¡Hola, amigos! —dijo Reni—. ¿Quieren jugar?
—¡SĂ! —gritaron todos.
Reni tuvo una idea. —Vamos a buscar el misterio de la zanahoria desaparecida.
—¿Una zanahoria? —preguntó Lila, asombrada. —¡Me encanta!
—¡A mà también! —dijo Paco, moviendo sus alas.
—¡Vamos! —exclamĂł SofĂa, saltando de emociĂłn.
Juntos, comenzaron su bĂşsqueda. Primero, fueron al estanque. AllĂ, encontraron un pez que nadaba.
—¿Has visto una zanahoria? —preguntó Reni.
El pez sonrió y dijo: —No, pero vi a un conejo muy rápido.
—¿Un conejo? —dijo Lila, picoteando el suelo—. ¡Vamos a buscarlo!
Corrieron hacia el campo. De repente, vieron al conejo saltando.
—¡Conejo! —gritó Reni—. ¿Tienes la zanahoria?
El conejo se rió y dijo: —No, pero tengo una broma. ¡Miren!
Y el conejo empezĂł a saltar en cĂrculos. Todos los animales comenzaron a reĂrse.
—¡Eres muy divertido! —dijo SofĂa, riendo.
—¿Y la zanahoria? —preguntó Reni, aún curioso.
—¡Oh, sĂ! —dijo el conejo—. La dejĂ© en la cueva.
—¡Vamos a buscarla! —gritaron todos.
Corrieron hacia la cueva. Cuando llegaron, encontraron una zanahoria gigante.
—¡La encontramos! —gritĂł Reni, saltando de alegrĂa.
—¡Fiesta de zanahoria! —exclamó Paco, aleteando.
Todos celebraron, bailaron y comieron zanahoria.
Reni sonriĂł. —¡QuĂ© gran dĂa!
Y asĂ, Reni y sus amigos aprendieron que la diversiĂłn es mejor cuando se hace juntos.