Capítulo 1
Ana, Leo, Mia y Tom juegan en el jardín. Todos tienen casi tres años. Juegan con una pelota azul. La pelota desaparece. "¿Dónde está?" pregunta Ana. Todos miran. El jardín está tranquilo. Hay huellas pequeñas en la tierra. Huellas de patitas. ¿Las ves? Las niñas y los niños miran con atención. Respiran hondo. Son pacientes. Esperan. "Vamos a investigar," dice Leo.
Capítulo 2
Buscan pistas. Encuentran migas de galleta. Encuentran una hoja brillante. Encuentran un gorro pequeño y peludo. "¿Quién dejó esto?" pregunta Mia. Toman las pistas con cuidado. Miran las huellas. Las huellas son pequeñitas y suaves. Siguen las huellas hasta un árbol. El árbol tiene un agujero bajo la rama. Es oscuro, pero no da miedo. Es cálido y seguro. Los niños hablan bajito. "Hola," susurra Tom. "¿Hay alguien?" Un ruido suave responde. Es un ruidito como "piu-piu". Los niños esperan. Esperar es bueno. Esperar ayuda a ver.
Mientras esperan, recuerdan pistas. "La hoja brillante," dice Ana. "La galleta," dice Leo. "El gorro," dice Mia. Juntos piensan. Piensan despacio. Piensan con paciencia. Tú también puedes ayudar. ¿Qué crees que hizo las huellas? ¿Qué mascota puede recoger cosas pequeñas? Los niños imaginan. Un pajarito. Una ardilla. Una pequeña criatura curiosa.
Capítulo 3
De pronto, sale del agujero una bolita gris con orejas suaves. Es una ardilla bebé. Lleva la pelota azul con una cinta. Lleva el gorro y la hoja. Abre los ojitos y parpadea. No es mala. Solo colecciona cosas brillantes y suaves. La ardilla coloca los objetos junto a su nido. Los niños se ríen. "Hola, amiga," dice Ana. La ardilla deja una nuez como regalo. Es un secreto gentil. Los niños devuelven la pelota y el gorro con cuidado. Comparten galletas con ella. Aprenden a esperar y a observar. Aprenden a ser pacientes. Aprenden a ayudar con cariño.
Al final, juegan todos juntos. La ardilla mira y también juega con una hoja. Es un día calmado y feliz. Todos se sienten seguros. El misterio se resolvió con ternura.