Preparativos para la Fiesta
En una casa llena de colores y risas, vivía un pequeño niño llamado Tomás. Tomás tenía tres años, y estaba muy emocionado porque esa noche iban a celebrar el Año Nuevo. Mamá y Papá estaban ocupados decorando la casa con luces brillantes y serpentinas de colores.
"Mamá, ¿puedo ayudar?", preguntó Tomás con una gran sonrisa.
"Claro, mi amor", dijo Mamá, entregándole una pequeña bolsa de confeti. "Puedes esparcir esto por la mesa."
Tomás tomó el confeti y comenzó a lanzarlo por toda la mesa. "¡Confeti, confeti, confeti!", cantaba mientras el confeti caía como lluvia de colores.
Papá estaba en la cocina preparando una deliciosa cena. "¿Quieres probar las uvas, Tomás?", le preguntó.
"¡Sí!", respondió Tomás, comiendo una uva y haciendo una mueca divertida. "¡Es dulce y jugosa!"
Una Pequeña Aventura
Mientras ayudaba, Tomás se dio cuenta de que algo faltaba. "Mamá, Papá, ¿dónde está Tito?", preguntó preocupado. Tito era su peluche favorito, un osito con un lazo rojo.
"No lo sé, cariño", dijo Mamá. "¿Lo has buscado en tu habitación?"
Tomás corrió a su habitación, pero Tito no estaba allí. Entonces, decidió buscar en la sala, debajo del sofá, y en la cocina. Finalmente, lo encontró en el jardín, sentado debajo de un arbusto.
"¡Tito, aquí estabas!", exclamó Tomás, abrazando a su peluche. "Ven, vamos a celebrar juntos."
La Gran Fiesta
Con Tito en brazos, Tomás volvió a la sala justo a tiempo. "¡La fiesta va a empezar!", dijo Papá, encendiendo las luces del árbol de Año Nuevo.
La familia se reunió alrededor de la mesa. Mamá comenzó a repartir las uvas para la medianoche. "Tienes que pedir un deseo con cada uva, Tomás", explicó ella.
Tomás miró las uvas y pensó. "Deseo que Tito siempre esté conmigo, deseo más días de juegos, deseo mucha diversión."
Cuando el reloj marcó las doce, todos empezaron a contar: "¡Diez, nueve, ocho... tres, dos, uno! ¡Feliz Año Nuevo!"
Tomás aplaudió y lanzó más confeti al aire. "¡Feliz Año Nuevo, Tito!", dijo, abrazando a su osito.
La casa estaba llena de alegría y risas. Tomás se sintió feliz junto a su familia y su querido Tito. Era una noche especial, llena de amor y sueños para el nuevo año.