Capítulo 1: Preparativos Brillantes
Era el último día del año. En la casa de Sofía, todo estaba lleno de luces de colores y globos que bailaban en el aire. Sofía tenía tres años y una gran sonrisa en la cara. Su amigo Tomás, también de tres años, había venido a pasar la tarde con ella.
—¡Sofía, mira cuántas luces! —dijo Tomás, señalando las guirnaldas que colgaban en la pared.
—¡Sí! Y huelen a galletas, ¿verdad? —respondió Sofía, oliendo el aire con los ojos cerrados.
Mamá estaba en la cocina, preparando pastelitos de chocolate y una limonada especial para la fiesta. Sofía y Tomás ayudaban poniendo servilletas de colores en la mesa. Cada uno tenía una corona de papel brillante en la cabeza.
—Tomás, ¿sabes qué? Hoy vamos a escribir nuestros deseos para el año nuevo —dijo Sofía, tomando un lápiz grande y una hoja.
—¿Deseos? —preguntó Tomás, curioso.
—Sí, cosas que queremos hacer o aprender. Mamá dice que se llaman resoluciones —explicó Sofía, muy seria.
Sofía pensó y pensó, con la punta de la lengua fuera. Tomás también pensaba, aunque primero miró el reloj y luego la limonada.
Capítulo 2: Resoluciones Divertidas
Sofía escribió despacito: “Aprender a saltar a la cuerda.” Lo dijo en voz alta y ambos se rieron.
—¡Yo quiero aprender a comer helado sin mancharme! —exclamó Tomás, muy convencido.
—Eso es difícil… —dijo Sofía, mirando la camisa de Tomás, que tenía una mancha de fresa.
Los dos escribieron: “Compartir juguetes”, “Ayudar a mamá con la mesa” y “Reír mucho cada día”. Cada vez que escribían algo, lo decían en voz alta y se aplaudían.
—¿Y si escribimos bailar como patitos? —preguntó Sofía, de repente.
—¡Sí! ¡Bailar como patitos todos los días! —contestó Tomás, levantándose y moviendo los brazos.
Ambos empezaron a bailar haciendo “cuac cuac” y mamá salió de la cocina riéndose.
—¡Qué patitos más divertidos! —dijo mamá, trayendo los pastelitos de chocolate.
Sofía y Tomás probaron los pastelitos y brindaron con limonada. Cada vez que chocaban sus vasos decían juntos: “¡Feliz año nuevoooo!” y reían muy fuerte.
Capítulo 3: La Noche Brilla
Cuando llegó la noche, papá puso música alegre y todos bailaron en el salón. Sofía, Tomás, mamá y papá giraban en círculos, saltando y riendo. Las luces de colores parpadeaban y la casa parecía un gran abrazo lleno de alegría.
Luego, se sentaron juntos en el sofá. Sofía sacó su lista de resoluciones y la mostró a todos.
—Yo quiero crecer y aprender cosas nuevas —dijo, abrazando a Tomás.
—Y yo quiero ser tu amigo siempre y compartir mis juguetes —añadió Tomás, dándole la mano.
Mamá y papá aplaudieron y los abrazaron fuerte. Afuera, se escuchaban fuegos artificiales y todos miraron por la ventana. El cielo estaba lleno de colores y estrellas.
—El año nuevo es mágico porque estamos juntos —susurró mamá.
Sofía y Tomás se miraron y sonrieron. Se sintieron felices, porque sabían que, con su familia y amigos, cualquier resolución era posible.
Y así, entre risas, pastelitos y mucho amor, Sofía y Tomás dieron la bienvenida al año nuevo, listos para crecer, aprender y compartir muchos momentos felices.
—¡Feliz año nuevo, Tomás! —dijo Sofía, dando un pequeño saltito.
—¡Feliz año nuevo, Sofía! —respondió Tomás, y juntos bailaron como patitos una vez más.
La casa siguió llena de risas, promesas y sueños, mientras el año nuevo comenzaba, suave y brillante, lleno de dulzura y alegría.