CapĂtulo 1
SofĂa era una niña de tres años. A ella le encantaba jugar y reĂr. Un dĂa, su mamá le dijo: “Hoy vamos a un lugar especial, SofĂa. AllĂ conocerás a otros niños”. SofĂa sonriĂł. “¡Genial!”, exclamĂł.
Cuando llegaron, SofĂa vio a otros niños. Algunos estaban en sillas de ruedas, otros usaban muletas y algunos tenĂan auriculares. Todos parecĂan felices. “Hola, soy SofĂa”, dijo con voz alegre.
“Hola, SofĂa. Yo soy Lucas”, respondiĂł un niño en silla de ruedas. “Nosotros jugamos y aprendemos aquĂ. ÂżTe gustarĂa unirte?”
SofĂa asintiĂł. “¡SĂ, por favor!” Ella estaba emocionada. Entonces, Lucas dijo: “Vamos a jugar a un juego. Se llama la carrera de obstáculos”.
SofĂa mirĂł alrededor. HabĂa conos, pelotas y cuerdas. “¿Puedo ayudar a todos?” preguntĂł. Lucas sonriĂł. “Por supuesto, SofĂa. Todos podemos ayudar”.
CapĂtulo 2
Los niños comenzaron a jugar. SofĂa ayudĂł a Lucas a mover su silla mientras Ă©l pasaba por los obstáculos. “¡TĂş eres muy rápida, SofĂa!”, dijo Lucas. “Gracias, pero tĂş eres valiente”, respondiĂł SofĂa.
Luego, conociĂł a Ana, que usaba muletas. “¿Quieres intentar saltar conmigo?”, le preguntĂł Ana. SofĂa observĂł cĂłmo Ana saltaba con sus muletas. “¡SĂ!”, dijo emocionada. Intentaron saltar juntas.
“Es divertido, Ana. ¡Saltamos alto!”, gritĂł SofĂa. Ana sonriĂł y dijo: “Cada uno tiene su forma de brincar. ¡Todos somos distintos y eso es genial!”
SofĂa se dio cuenta de que todos los niños eran Ăşnicos. AprendiĂł que cada uno tenĂa su manera de jugar. Cada uno ayudaba al otro. Se sintiĂł feliz de estar allĂ con sus nuevos amigos.
CapĂtulo 3
DespuĂ©s de jugar, los niños se sentaron a descansar. “¿QuĂ© te gusta hacer, SofĂa?”, preguntĂł Lucas. “Me gusta dibujar y hacer manualidades”, respondiĂł ella. “¿Y ustedes?”
Ana dijo: “A mà me gusta pintar. Con mis muletas, puedo pintar en la pared”. “Yo hago carreras de coches de juguete”, dijo Lucas. “Es divertido ver quién llega primero”.
SofĂa pensĂł en lo que habĂa aprendido. “Podemos hacer un gran dibujo juntos”, sugiriĂł. “SĂ, ¡haremos un mural!”, gritaron los otros niños.
Y asĂ, los niños empezaron a dibujar. Dibujaron flores, árboles y el sol. Todos ayudaban a todos. Era un mural lleno de colores y sonrisas. SofĂa se sintiĂł muy feliz.
Cuando llegĂł el momento de irse, SofĂa abrazĂł a sus amigos. “Gracias por jugar conmigo”, dijo. “Gracias a ti, SofĂa. Eres especial”, respondiĂł Lucas. Ana agregĂł: “Siempre podemos jugar juntos”.
SofĂa sonriĂł. Ella aprendiĂł que todos somos diferentes, pero eso está bien. Todos tienen su propia manera de brillar. Y lo más importante, ser amigos es lo mejor de todo.
SofĂa volviĂł a casa con el corazĂłn lleno de alegrĂa. AprendiĂł que la felicidad está en compartir, ayudar y jugar juntos, sin importar las diferencias.