En un pequeño estanque, vivía una rana llamada Rina. Rina era muy juguetona. Un día, decidió invitar a sus amigos, el pato Pablo y la tortuga Tita.
—¡Hola, Pablo! —gritó Rina—. ¡Vamos a jugar!
—¡Sí! —respondió Pablo, aleteando de emoción—. ¿Qué jugamos?
—¡A saltar! —dijo Rina, saltando de un lado a otro.
Tita, un poco lenta, dijo: —Yo no puedo saltar como ustedes.
—¡No importa! —dijo Rina—. Puedes rodar.
—¿Rodar? —preguntó Tita, sorprendida.
—¡Sí! —gritó Pablo—. ¡Mira!
Pablo saltó, Rina saltó, y Tita rodó. ¡Plop! Tita rodó y cayó en el agua.
—¡Splash! —gritó Rina, riendo—. ¡Eres la mejor rodadora!
Todos se rieron mucho. El estanque estaba lleno de risas. ¡Qué divertido fue jugar juntos!