En un pequeño bosque, un león llamado Leo tenía una gran idea.
—¡Voy a hacer un picnic! —dijo Leo, moviendo su cola felizmente.
Invitó a su amiga la tortuga, Tula.
—¿Quieres venir al picnic? —preguntó Leo.
—¡Claro! —respondió Tula lentamente, sonriendo. —¡Me encantan las galletas!
También invitó a su amigo el loro, Lolo.
—¡Lolo, ven al picnic! —gritó Leo.
—¡Soy el rey de los picnics! —exclamó Lolo, volando hacia ellos.
Prepararon un gran mantel con deliciosas galletas y frutas.
—¡Mmm, qué rico! —dijo Tula, mirando las galletas.
—¡Y yo tengo los mejores chistes! —añadió Lolo.
—¿Cuál es tu chiste, Lolo? —preguntó Leo.
—¿Por qué el pez no va al colegio?
—No sé, ¿por qué? —dijo Tula, curiosa.
—¡Porque se queda en casa a estudiar la corriente! —rió Lolo.
Todos rieron muy fuerte. ¡Era un picnic lleno de risas!
Y así, los tres amigos disfrutaron de su día, llenos de galletas y alegría.