Un día, un gato llamado Miau estaba en su casa. Tenía hambre.
—¡Quiero comer! —maulló Miau, mirando a su amigo, el perro Toby.
—¿Qué quieres comer? —preguntó Toby, moviendo su cola.
—¡Pescado! —gritó Miau.
Justo en ese momento, apareció la rana Rita.
—¿Por qué no pescas? —dijo Rita, dando un salto.
—¡Eso haré! —respondió Miau, emocionado.
Miau saltó al estanque. Se mojó todo.
—¡Ay, ay, ay! —gritó, mientras la rana reía.
—¡Eres un gato acuático! —bromeó Toby.
Y los tres se rieron juntos, felices y mojados.