Había una vez un lobo llamado Lolo. Lolo era un lobo muy divertido. Siempre hacía reír a sus amigos. Un día decidió hacer una cena especial.
—¡Voy a cocinar espaguetis! —dijo Lolo emocionado.
Su amigo, el conejo Pipo, llegó saltando.
—¿Qué huele tan rico? —preguntó Pipo.
—¡Son espaguetis! —respondió Lolo, moviendo la cola.
Lolo puso una olla en el fuego. El agua comenzó a burbujear.
—¡Bubububú! —hizo el agua.
—¿Qué haces, Lolo? —rió Pipo.
—¡Hago magia! —dijo Lolo, mientras hacía gestos divertidos.
De repente, el agua saltó. ¡Splash! Moja a Lolo.
—¡Oh no! —gritó Lolo, riendo.
—¡Eres un lobo empapado! —rió Pipo.
Ambos se quedaron riendo. La cena fue un desastre, pero fue la mejor noche.