En el bosque verde, un elefante llamado Eloy vivía. Eloy tenía una trompa muy larga y orejas muy grandes. Le gustaba jugar y reír. Un día, Eloy estaba aburrido.
"¿Qué hago hoy?", pensó Eloy.
Entonces, vio a una rana saltarina llamada Rita.
"¡Hola, Rita!", dijo Eloy.
"¡Hola, Eloy!", respondió Rita. "¿Jugamos?"
"¡Sí!", dijo Eloy. "Pero, ¿a qué jugamos?"
Rita pensó y pensó. Luego dijo, "¡Juguemos a saltar en charcos!"
Eloy y Rita fueron a buscar charcos. Saltaron y chapotearon. ¡El agua volaba por todos lados! Eloy se reía y Rita también.
"¡Esto es divertido!", dijo Eloy.
De repente, apareció un pájaro pequeño llamado Paco.
"¡Hola, Paco!", dijeron Eloy y Rita.
"¿Puedo jugar también?", preguntó Paco.
"¡Claro!", respondió Rita. "Ven a saltar."
Paco voló y se posó en la cabeza de Eloy. Saltaron y chapotearon juntos. Eloy, Rita y Paco jugaban felices.
Luego, Eloy tuvo una idea.
"¡Hagamos una torre!", dijo Eloy.
Rita saltó sobre la espalda de Eloy. Paco se posó en la cabeza de Rita. Los tres reían y reían.
"¡Somos una torre divertida!", gritó Paco.
El sol brillaba, y los amigos seguían jugando. Eloy estaba contento. Rita y Paco también.
Al final del día, estaban cansados pero felices. Se despidieron y prometieron jugar de nuevo.
Eloy sonrió y pensó, "¡Qué día tan alegre!"
Y así, en el bosque verde, la amistad y la risa llenaron el aire. Eloy, Rita y Paco eran amigos para siempre.