En un pequeño pueblo, había una ratoncita llamada Mimi. Era muy curiosa y siempre quería jugar. Un día, decidió hacer una fiesta.
—¡Hola, Leo! —dijo Mimi, un gato muy divertido—. ¿Quieres venir a mi fiesta?
—¡Sí! —respondió Leo—. Pero tengo que llevar algo rico.
Mimi sonrió y pensó en su amigo Pipo, el perro.
—¡Hola, Pipo! —gritó Mimi—. ¡Leo viene a mi fiesta!
—¿Y yo qué llevo? —preguntó Pipo, moviendo su cola.
—¡Un hueso! —dijo Leo, riendo.
—¡Pero yo quiero pastel! —exclamó Mimi.
—¡Vamos a hacer pastel de hueso! —dijo Pipo, con una sonrisa.
Los tres amigos rieron y comenzaron a preparar la fiesta. ¡Qué divertido era hacer cosas juntos! La casa de Mimi olía a dulces y a risas. ¡Era la mejor fiesta de ratón, gato y perro!