En una pequeña casa de campo, vivía un niño llamado Martín. Martín estaba muy emocionado porque llegaba el último día del año y su familia estaba preparando una gran fiesta para recibir el Año Nuevo. Estaba tan emocionado que no paraba de dar vueltas por la casa, preguntando una y otra vez: "¿Ya es medianoche?".
Su mamá, Ana, lo miraba con cariño y le decía: "Tranquilo, Martín, aún falta un poco para la medianoche. Primero vamos a cenar juntos y luego podremos celebrar".
El papá de Martín, Pedro, estaba en la cocina preparando una deliciosa cena. Martín se acercó y preguntó: "¿Puedo ayudar, papá?". Pedro le dio un delantal y juntos se pusieron a preparar la mesa. Martín colocaba los platos y los cubiertos con mucho cuidado, mientras su papá terminaba de cocinar.
De repente, sonó el teléfono. Martín corrió a contestar y era su abuela, Lola, que les deseaba un feliz Año Nuevo desde lejos. Martín le contó lo emocionado que estaba por la fiesta y la abuela se rió, diciendo: "¡Ay, Martín, qué impaciente eres! ¡Aún falta un poco para la medianoche!".
Llegó la hora de cenar y la familia se sentó alrededor de la mesa. Había una deliciosa sopa, seguida de un rico plato de pollo con puré de papas. Martín comía con entusiasmo, ansioso por que llegara el momento de los fuegos artificiales.
Después de la cena, la mamá trajo una enorme tarta de chocolate con velas en forma de números: "¡2023!". Todos cantaron "Feliz Año Nuevo" y Martín sopló las velas con fuerza, pidiendo un deseo en voz baja.
Finalmente, llegó el momento tan esperado. La familia salió al jardín con linternas y silbatos. Martín estaba emocionado y gritaba: "¡Vamos a recibir el Año Nuevo con alegría!".
El reloj marcó las doce campanadas y en ese instante, el cielo se iluminó con los fuegos artificiales. Martín saltaba de emoción, con los ojos brillantes de felicidad. Todos se abrazaron y se desearon un año lleno de alegría y amor.
Martín miró a sus padres y les dijo: "¡Gracias por esta hermosa fiesta!". Ana y Pedro lo abrazaron con cariño y le dijeron: "Gracias a ti, Martín, por alegrarnos siempre con tu entusiasmo".
Así terminó la fiesta de Año Nuevo en la casa de Martín, con risas, abrazos y mucha felicidad. Martín se acostó en su cama, con una sonrisa en el rostro, sabiendo que el nuevo año traería muchas aventuras y momentos especiales.
¡Que venga el 2023 cargado de nuevas historias y alegrías para Martín y su familia!