Había una vez un gato llamado Miau. Miau era un gato muy curioso y siempre tenía una idea divertida. Un día, decidió hacer una fiesta en la granja.
“¡Voy a invitar a todos!” dijo Miau, brincando de alegría.
Miau fue a la casa de la vaca. “¡Hola, Vaca! ¿Quieres venir a mi fiesta?”
“¡Sí, Miau! traeré leche fresca,” respondió Vaca, moviendo su cola.
Luego, Miau fue a ver al gallo. “¡Hola, Gallo! ¿Vas a mi fiesta?”
“¡Claro, Miau! ¡Cantaré canciones!” cantó Gallo, contento de plumas.
Después, Miau se encontró con la oveja. “¡Hola, Oveja! ¡Ven a mi fiesta!”
“¡Sí! ¡Llevaré un pastel de hierba!” dijo Oveja, saltando de felicidad.
Miau corrió de un lado a otro, invitando a todos. Cuando llegó la hora de la fiesta, la granja estaba llena de risas.
“¡Fiesta, fiesta!” gritó Miau. Todos bailaban y se divertían. Vaca sirvió la leche, Gallo cantó y Oveja trajo su pastel.
De repente, el perro, que siempre hacía travesuras, corrió y… ¡se comió el pastel!
“¡Oh no!” gritó Oveja.
“¡No importa!” dijo Miau riendo. “¡Haremos un nuevo pastel!”
Todos rieron y comenzaron a hacer otro pastel. Fue una gran aventura.
Y así, Miau y sus amigos pasaron un día lleno de risas y alegría en la granja. ¡Miau siempre tenía la mejor idea!